Cien musulmanas indias, en parte intelectuales y artistas o activistas de derechos civiles, se hallaron “puestas a la venta” en una subasta mediante una App en Internet, ahora removida, un abuso que suscitó revuelo e indignación en el país y una serie de denuncias en poder de la policía.
Y quien se dio cuenta por primera vez, y denunció el hecho, fue Hana Khan, una joven piloto que trabaja para compañías aéreas privadas, que narró a los medios indios que se halló a la venta, propuesta como un “affaire del día”, en una App de encuentros eróticos.
La App, del nombre “Sulli deals”, estaba disponible en la plataforma open source (código abierto) Git Hub, y usaba el adjetivo “Sulli”, un término ofensivo para designar a las musulmanas de vida fácil.
“Conté 83 perfiles, todos en venta”, dijo Hana en su denuncia a la policía.
“La App que, entre tanto fue removida, tomó mis fotos y otras informaciones sensibles de Twitter”, puntualizó a la prensa india. “Hallarme a la venta en una subasta en aquel catálogo mi dio escalofríos -comenta-. Fue un intento de hacernos callar, a nosotras, las musulmanas, que osamos tomar la palabra”.
Todas las otras mujeres “puestas a la venta” son periodistas, activistas de derechos civiles, artistas, en vista de su compromiso: algunas prefirieron borrar sus perfiles de las redes sociales, asustadas por la amennaza, pero muchas, diversas decenas, crearon un chat en WhatsApp para identificar y denunciar a “los perversos”.
Según Hasiba Amin, coordinadora de las redes sociales del Partido del Congreso, en la red está activas numerosas cuentas que regularmente atacan a las musulmanas, con cualquier tipo de provocación y abusos. Abusos no inéditos en la sociedad.
Amin precisa, por ejemplo, que el 13 de mayo pasado, en coincidencia con la celebración de la fiesta del Eid querida por los musulmanes, en un canal de YouTube se observó una falsa subasta en directo que ponía en venta decenas de jóvenes. Las propuestas de adquisición eran inferiores a un euro cada una.
“Las mujeres eran presentadas mediante cuidadas descripciones de su aspecto físico y de las partes íntimas”, explicó.
“Son provocaciones y violencias inaceptables”, que sufren hoy las indias. “Debemos encontrar el modo para que esto no suceda más”, concluyó.

