El nombre del diputado local priísta Juan Manuel del Castillo y ex subsecretario de Administración y Finanzas en el sexenio anterior, nuevamente salió a relucir en la audiencia de Javier Duarte de Ochoa, como una persona cercana al ex mandatario, de toda su confianza y que sabía del robo de los recursos públicos.
De acuerdo con los relatos, tanto de Arturo Bermúdez Zurita, como de Moisés Mansur Cisneyros, el hoy diputado local sabía que se estaban desviando recursos de los fondos federales a favor de empresas fantasma.
Incluso, primero transfirió recursos de manera directa a unas empresas captadoras de fondos, sin factura u orden de pago de por medio.
Tal situación, causó un problema de comprobación para esas empresas, como para el propio gobierno estatal, hecho que le reprocharon los operadores financieros y el propio Javier Duarte a Juan Manuel del Castillo.
Éste se comprometió a solucionarlo a la brevedad pero no pudo, y de acuerdo con los relatos de los testigos exhibieron su falta de capacidad para este tipo de operaciones bancarias y electrónicas.
Todo esto provocó que Javier Duarte tomara una de las decisiones más temerarias de su gobierno, la de destruir todos los servidores de la Sefiplan, para según él, no dejar rastro ni huella de cómo habían desviado fondos para robárselos.


