La frontera entre México y Estados Unidos se ha convertido en una zona de alto riesgo por contagios de COVID-19.

Un artículo publicado por The Globe And Mail muestra cómo la percepción de la emergencia por la pandemia en ambos lados de la frontera es distinta.

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De acuerdo con la percepción de habitantes de Matamoros, en Tamaulipas, en México se aplican más controles en los cruces terrestres, como una forma de limitar los viajes no esenciales y frenar la propagación de los contagios de COVID-19.

“Ninguno de los dos países ha recibido aplausos por su manejo de la pandemia. Estados Unidos tiene la cifra más alta de muertos del mundo, mientras México ocupa el cuarto lugar”, señala el medio.

En los cruces fronterizos, la forma de vida, previa a la pandemia, normalizaba los cruces diarios haciendo que las comunidades de ambos lados estén estrechamente unidas a los largo de los 3 mil 145 kilómetros de frontera.

A medida que la pandemia se prolongó, afectó nuevas regiones en ambos lados de la frontera y provocó que las autoridades culparan de la propagación del virus a todos aquellos que cruzaban diariamente.

A esto se sumaron las declaraciones del presidente Donald Trump quien aseguró que su muro fronterizo había logrado frenar el avance del COVID-19.

En el lado mexicano, funcionarios pidieron que la población permaneciera en casa. En Sonora, en la frontera con Arizona, se bloquearon carreteras a la playa durante el fin de semana del 4 de julio.

En Tamaulipas, se establecieron puntos de control en donde se realizan revisiones a ciudadanos que cruzan la frontera.

Habitantes de las zonas fronterizas han criticado que en Estados Unidos no se hayan aplicado más medidas de contención mientras en México se han mantenido diversas restricciones.

Carlos Sánchez, portavoz del condado de Hidalgo en Texas, atribuyó el brote de COVID-19 en el sur de la entidad a una serie de factores como la reapertura prematura ordenada por el gobernador.

En ambos lados de la frontera, los contagios han disminuido desde julio.

Sin embargo, especialistas de salud aseguran que en México todavía permanecen ideas erróneas sobre el coronavirus.

Francisco Ponce, jefe de paramédicos de la Cruz Roja de Matamoros, aseguró que la población tiene la percepción de “si voy al hospital me van a matar”.

“La gente dice: ‘me van a inyectar COVID-19′, ‘me sacarán líquido de las rodillas y lo venderán’, ‘es algo del Gobierno’”, dijo Ponce.

La politización de la pandemia también se ha vivido a ambos lados de la frontera.

Uno de los ejemplos más claros es el uso del cubrebocas por parte de la población.

En Estados Unidos, movimientos han rechazado su uso por, supuestamente, violar sus derechos mientras en México, mucha gente lo rechaza por ignorancia.

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