Este martes 10 de mayo, cuando se celebra en México el Día de la Madre, miles de mujeres salieron a las calles de varias ciudades del país para exigir la aparición con vida de sus hijas, hijos y demás familiares desaparecidos.

Ante una prolongada crisis que acumula ya 99,825 personas desaparecidas en el territorio nacional —según las cifras oficiales—, ciudadanas y ciudadanos se movilizaron hacia las principales plazas públicas y palacios de gobierno de cada entidad para denunciar que hay madres y padres que esperan con vida a sus hijos y que no tienen nada que celebrar en esta fecha.

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Movilizaciones

Jalisco es el estado con mayor número de desapariciones (14.949) en toda la nación. En la capital, Guadalajara, los colectivos de familiares de personas desaparecidas se concentraron en la Glorieta de los Niños Héroes y caminaron hacia el Palacio de Gobierno, para exigir justicia al gobernador Enrique Alfaro.

“Señor Alfaro, no sea indiferente, se llevan a nuestros hijos delante de la gente”, gritaron las mujeres.

En el trayecto, los colectivos nombraron uno a uno a sus seres queridos desaparecidos y al unísono respondieron “presente”.

En Ciudad de México, cientos de personas se sumaron a la XI Marcha de la Dignidad Nacional, que es convocada por el Movimiento por Nuestros Desaparecidos, el cual agrupa a más de 60 colectivos de todo el país.

“¿Dónde están? ¿Dónde están? Nuestros hijos, ¿dónde están?”, se escuchó también en la movilización de la capital mexicana, que partió desde el Monumento a la Madre y se dirigió al Ángel de la Independencia.

Además de los grupos que forman parte del Movimiento por Nuestros Desaparecidos, también participaron colectivos de búsqueda independientes, como Uniendo Esperanzas Estado de México.

“Ahora, ahora, se hace indispensable, la presentación con vida [de los desaparecidos] y el castigo a los culpables”, se escuchó en las calles de Ciudad de México. Durante la movilización, los manifestantes —en su mayoría mujeres— llevaban playeras y carteles con las fotografías de sus seres queridos desaparecidos, que iban acompañadas con la fecha y lugar de la desaparición.

En la ciudad norteña de Monterrey, capital de Nuevo León, madres que buscan a sus hijos desaparecidos acudieron a la Fiscalía General de Justicia de la entidad.

Reporte de la ONU

En abril pasado, el Comité contra las Desapariciones Forzadas (CED, por sus siglas en inglés) de Naciones Unidas publicó un informe sobre su visita a México para investigar estos hechos. En el reporte, los expertos refirieron que la delincuencia organizada es el “perpetrador central de las desapariciones”, pero que este crimen es posible por las “diversas formas de connivencia y diversos grados de participación, aquiescencia u omisión de servidores públicos”.

“Las desapariciones forzadas continúan siendo cometidas directamente por agentes públicos del ámbito federal, estatal y municipal”, señaló el CED, tras alertar sobre el reciente “incremento notable de desapariciones de niños y niñas a partir de los 12 años, así como de adolescentes y mujeres”.

Los colectivos de familiares de desaparecidos buscan a sus seres queridos en hospitales, centros penitenciarios o migratorios, albergues, escuelas y sitios de trabajo. Pero también realizan búsquedas en servicios forenses, panteones comunes y fosas clandestinas.

De acuerdo con los registros públicos, México vive una crisis forense, con más de 52.000 personas fallecidas sin identificar, cuyos restos permanecen en fosas comunes, instalaciones de los servicios forenses, universidades y centros de resguardo.

“Es muy triste no saber dónde están, ni qué les pasó. Lo que haya pasado, lo que quiere una es encontrarlos. Como todas las madres decimos: aunque sea un puñado de huesos, pero los queremos encontrar”, dijo a medios locales Linda Hernández, quien busca a su hijo, Jorge, desaparecido en 2019 en Nogales, Sonora.

El CED señaló en su informe que en México “la impunidad es casi absoluta”, al punto de que solo entre 2 % y 6 % de los casos de desaparición han sido judicializados. Además, los expertos recordaron que a nivel nacional apenas se han emitido 36 sentencias en casos de desaparición de personas.

Por otra parte, los expertos del CED afirmaron que son mujeres, en su mayoría, quienes entonces “quedan a cargo de su familia y afrontan con sus propios medios la búsqueda de sus seres queridos, al tiempo que sufren los graves efectos sociales y económicos de las desapariciones”.

Además de sufrir la desaparición de un ser querido, estas mujeres “son víctimas de violencia, persecución, estigmatización, extorsión y represalias”, apuntó el CED.

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