Berta Pinillos/EFESalud

El uso continuado de los espráis vasoconstrictores nasales para aliviar la congestión durante más de siete días puede provocar el efecto contrario al esperado y cronificar la congestión.

Es la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) la que hace esta advertencia, ya que el uso de estos espráis nasales «se han convertido en un recurso habitual» para aliviar la congestión, sobre todo en los meses de invierno, por los catarros, y de primavera, por las alergias.

Esta sociedad explica que los descongestionantes tópicos nasales contienen fármacos vasoconstrictores que reducen el aporte sanguíneo a la mucosa nasal, lo que produce un alivio rápido de la obstrucción.

Los peligros

Sin embargo, si los espráis nasales se usan más de siete días aproximadamente puede originar una rinitis medicamentosa, enfermedad que se caracteriza por tener «un efecto rebote» y provocar mayor congestión nasal al terminarse la acción del fármaco y «por el fenómeno conocido como tolerancia al fármaco», que implica la necesidad de dosis cada vez más altas para conseguir un alivio.

Los otorrinos aseguran que ambos fenómenos desembocan en un «empeoramiento progresivo» y en la adicción al medicamento, características de la enfermedad.

Además, los espráis nasales pueden tener efectos adversos como las taquicardias, la elevación de la presión arterial y el daño directo a los tejidos nasales por falta de aporte sanguíneo, como perforaciones del tabique, que en usos adecuados «son muy raros», pero «pueden llegar a ser graves en un uso fuera de control».

Los otorrinos explican que la rinitis medicamentosa es motivo frecuente de consulta, sobre todo de los pacientes que se automedican. Y aclaran que la sensación de obstrucción nasal no siempre se produce por tener poco espacio para que pasa el aire para respirar.

Las causas de la congestión

En este sentido, subrayan que «en muchos casos, la inflamación es la que produce esta congestión sin afectar significativamente la permeabilidad nasal, por lo que un tratamiento de la inflamación subyacente puede estar más indicado que el tratamiento vasoconstrictor».

Abundan en que no toda la congestión nasal se debe a la misma causa, sino que detrás de ese problema puede haber procesos diversos como la rinitis alérgica, sinusitis, hipertrofia de cornetes o desviación del tabique nasal, entre otros.

Y en estos casos, advierten, «el uso indiscriminado» de descongestionantes «es ineficaz» a largo plazo, puede retrasar el diagnóstico correcto, así como el inicio del tratamiento específico, a lo que se suma la rinitis medicamentosa que «a veces es difícil de tratar».

Uso responsable

Por eso, insisten en la necesidad de educar a la población sobre el uso responsable de los espráis vasoconstrictores nasales, y de consultar con un médico cuando la obstrucción persiste o se repite con frecuencia.

La SEORL-CCC resalta que respirar bien es «un elemento esencial de la calidad de vida, y que la prevención pasa por evitar la automedicación prolongada y por acudir al profesional sanitario ante síntomas persistentes».

“La congestión nasal mantenida no debe normalizarse. Cuando un paciente necesita un espray de forma continuada para respirar, es muy probable que exista una causa subyacente que deba ser evaluada”, destaca el presidente de la SEORL-CCC, Serafín Sánchez.

De hecho, insiste en que un diagnóstico precoz no solo mejora la evolución clínica, sino que también evita la cronificación de patologías nasales y el uso innecesario de tratamientos que pueden resultar perjudiciales a largo plazo.

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