El pádel es un deporte en auge, con un crecimiento exponencial en participación y disponibilidad de instalaciones en los últimos años. Además, reporta diferentes beneficios para la salud. Nuevo post del blog «Salud y prevención».

Su accesibilidad deriva de varios factores: facilidad técnica inicial, proximidad de pistas, dinámica de juego sencilla para principiantes y un componente social muy marcado al practicarse en parejas. Nuevo

Todo ello lo convierte en una disciplina atractiva para población general y deportistas recreativos. Desde el punto de vista médico-deportivo, el pádel aporta cinco beneficios principales para la salud, siempre que la práctica se realice con una preparación física adecuada.

1. Optimización de la función cardiovascular

“El pádel se caracteriza por una intermitencia de esfuerzos que combina fases aeróbicas con picos anaeróbicos. La pista de dimensiones reducidas y la presencia de cuatro jugadores generan interrupciones mínimas y una continuidad de desplazamientos, lo que permite trabajar en rangos de frecuencia cardiaca considerados óptimos para la salud cardiovascular”.

Lo explica el doctor Ángel Ruiz Cotorro, director de la Clínica Tenis Teknon, de Quirónsalud, grupo que vuelve a velar por la salud de todos los jugadores de las Qatar Airways Premier Padel Finals Barcelona, como Servicio Médico Oficial.

En competición oficial, los descansos suelen limitarse a aproximadamente 1 minuto cada dos juegos y 2 minutos entre sets. Por ello, el deportista se mantiene en zonas de frecuencia cardiaca moderada (habitualmente 110–140 latidos por minuto), con variaciones de alta intensidad en acciones determinada

2. Desarrollo y fortalecimiento funcional de la musculatura

Aunque el pádel implica actividad muscular constante, no es un deporte que por sí mismo genere un incremento significativo de la masa muscular.

Según explica el especialista, requiere una base previa de fuerza, especialmente en miembros inferiores, cintura lumbopélvica y cintura escapular, para soportar las demandas del juego.

“En clínica seguimos el principio: prepararnos para jugar al pádel, no usar el pádel como entrenamiento físico”, explica el doctor Ruiz Cotorro, quien explica que el fortalecimiento complementario es esencial para mejorar la eficiencia mecánica del gesto deportivo, reducir el riesgo de lesiones por sobrecarga y optimizar la tolerancia a los desplazamientos repetidos, frenadas, giros y aceleraciones.

Según los datos de los dos últimos años, las lesiones musculares suponen el 66,7 % de las lesiones totales en competición de élite, frente a un 6,6 % de lesiones tendinosas, siendo el miembro inferior la región anatómica más afectada, con el 42 %, seguida de la columna vertebral, con un 20 %, y el hombro, con menos de un 3 % de las lesiones registradas.

Dado este perfil epidemiológico, el especialista de Quirónsalud destaca que es prioritario potenciar el core y mejorar la calidad muscular de las estructuras más solicitadas.

3. Regulación emocional y bienestar psicológico

El componente social del pádel, unido a su carácter lúdico y competitivo, favorece la regulación del estrés, la mejora del estado de ánimo y la concentración.

“La dinámica de juego obliga a mantener la atención sostenida y limita la aparición de pensamientos ajenos al juego. Golpes en determinados momentos como el remate famoso sacar la bola por 3 o traerla a tu campo sin que el oponente pueda darle contribuye a la liberación emocional”, afirma el director de la Clínica Tenis Teknon.

4. Incremento del gasto energético

La propia estructura del juego, con esfuerzos continuos y descansos muy breves, favorece un elevado gasto energético total.

“La combinación de fases de intensidad moderada con picos de alta intensidad permite aumentar el consumo calórico, contribuyendo al control del peso y a la mejora metabólica”, indica el experto.

5. El pádel mejora la coordinación y los reflejos

El pádel es un deporte de distancias cortas y elevada velocidad de intercambio. La táctica predominante orientada a dominar la red obliga a desarrollar coordinación óculo-manual, velocidad de reacción, anticipación motriz y ajustes posturales rápidos.

Además, recuerda el especialista de Quirónsalud, la evolución del material deportivo (palas, pelotas y superficies de juego) ha incrementado la velocidad y dinamismo del deporte, exigiendo una preparación física y neuromuscular cada vez más específica.

Publicidad