• La respiración del bostezo no solo ayuda en ataques de pánico o ansiedad, sino que también potencia prácticas como yoga y meditación.

El estrés puede aparecer en cualquier momento: antes de una prueba médica, una entrevista de trabajo, un examen universitario decisivo o un encuentro difícil con alguien cercano. En estos momentos, muchas personas propensas a la ansiedad pueden sentirse abrumadas y perder el control de sus emociones. Para ayudar a manejar estas situaciones, Ferran Cases, conferenciante y autor especializado en ansiedad, recomienda “parar y respirar”.

Cases, quien comenzó a sufrir ansiedad a los 15 años y desarrolló parálisis corporal a los 21 debido a este trastorno, afirma que su experiencia personal lo llevó a investigar profundamente cómo funciona la ansiedad y cómo superarla. “Lo primero que hay que hacer es detenerse y respirar de manera consciente”, explica. Según él, esta práctica no solo calma la mente, sino que también tiene efectos fisiológicos directos sobre el cuerpo.

La respiración del bostezo: un recurso práctico contra el estrés

El experto introduce la técnica de la “respiración del bostezo”, que imita el suspiro natural del cuerpo. Este método consiste en realizar una inspiración corta y suave, una pequeña pausa y una exhalación larga, a menudo acompañada de un leve sonido. Cases detalla que “esta respiración funciona como un masaje interno que oxigena los órganos, activa la médula espinal y ayuda a calmar el sistema nervioso”.

Para aplicar correctamente esta técnica, recomienda permitir que el diafragma se mueva libremente, usar ropa cómoda y tomar aire por la nariz mientras se expulsa por la boca. Este simple hábito puede convertirse en una herramienta poderosa ante situaciones de estrés intenso.

La importancia de la práctica diaria

“Una vez que tengamos ese trabajo hecho, ante un ataque de pánico o ansiedad, nuestro cerebro aplicará automáticamente esta respiración”, asegura Cases. La clave, según el experto, es practicar diariamente en momentos de calma, para crear nuevas conexiones neuronales que condicionen la respuesta al estrés. Recomendaciones como hacer 20 respiraciones diafragmáticas cada noche pueden transformar la reacción del cerebro ante la ansiedad en aproximadamente 66 días.

Además, Cases enfatiza que la respiración es solo una parte del manejo del estrés. Señala que el crecimiento personal, el entendimiento de nuestro entorno y la adaptación consciente son fundamentales: “Debemos entender cómo funciona el mundo que nos rodea y discernir de qué manera nos adaptamos a él. Al final, tenemos ansiedad porque sentimos miedo”.

Combinar técnicas respiratorias con estrategias psicológicas

La respiración del bostezo no solo ayuda en ataques de pánico o ansiedad, sino que también potencia prácticas como yoga y meditación, que tienen efectos anti-ansiedad. Cases subraya: “Si tenemos esa práctica arraigada, nos resultará mucho más fácil aplicar medidas psicológicas que sean necesarias y a la vez podremos integrarla en actividades relajantes”.

Para quienes buscan reducir el estrés de manera efectiva, la recomendación de Cases es clara: “¿Quieres evitar la ansiedad? Empieza a aplicar esta misma noche antes de acostarte la respiración del bostezo”.

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