• Las relaciones amorosas son siempre “un salto al vacío sin red”, tanto en el mundo real como en Instagram y otras plataformas.

En la era digital, la búsqueda del amor ha pasado de los encuentros casuales en conciertos a la meticulosa inspección de perfiles en redes sociales. En la novela romántica ‘Como si al mundo le importara’, la autora Marina Romero explora esta transición a través de Lía, una mujer que, tras quedar cautivada por un cantante llamado Abel, recurre a Instagram para intentar conectar con él. Lo que comienza como un impulso romántico pronto se convierte en una red de interacciones digitales donde el amor se mide en ‘likes’ y tiempos de conexión.

La red social como aliado y verdugo emocional

Para muchos, internet es el “aliado del contrabando amoroso”. Sin embargo, Marina Romero advierte que esta herramienta puede transformarse rápidamente en un verdugo emocional. La trama de su obra refleja una realidad contemporánea:

  • La ansiedad del ‘doble check’: La espera de un mensaje genera un estado de vulnerabilidad.
  • La “mirilla” digital: Las redes permiten espiar la vida del otro, alimentando una falsa sensación de cercanía.
  • De la pasión a la obsesión: El seguimiento constante de ‘stories’ y fotos puede derivar en inseguridad y fragilidad emocional.

Romero destaca que la única cura para esta “ansiedad de la distancia virtual” es el encuentro físico, donde el amor real logra recolocar lo que las pantallas distorsionan.

La fatiga del ‘swipe’ y los vínculos frágiles

Por otro lado, la periodista Marita Alonso, autora de ‘La Venus del smartphone’, aporta una visión sociológica sobre cómo las aplicaciones de citas y el amor digital están reconfigurando nuestras vidas íntimas. Alonso señala una contradicción fundamental: nunca hemos tenido tantas opciones, pero nunca ha sido tan difícil establecer una conexión real.

“El exceso de perfiles genera parálisis y la sensación permanente de que siempre queda alguien mejor a un ‘swipe’ de distancia”, afirma Alonso.

Esta dinámica no siempre soluciona la soledad; en ocasiones, la agrava mediante el ghosting y la dependencia de estímulos inmediatos, transformando el amor en un producto de consumo rápido.

La conquista digital y sus peligros

El proceso habitual hoy en día suele comenzar en una dating app y escalar a las redes sociales para obtener una “radiografía completa” de la persona. No obstante, abrir esta puerta implica riesgos. El amor en tiempos de Instagram mezcla lo público con lo privado, y si el rechazo no se gestiona bien, la situación puede derivar en conflictos de seguridad.

En definitiva, la tecnología nos mantiene en una “doble pantalla” constante. La gran incógnita que plantean expertos y escritores es si toda esta actividad digital realmente nos acerca a otra persona o si simplemente nos mantiene atrapados en conversaciones infinitas que no logran concretar el amor.

EFE

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