En la actualidad, la abundancia de alimentos no siempre es sinónimo de salud. Nos enfrentamos a una paradoja nutricional donde muchas personas consumen calorías en exceso pero carecen de las vitaminas y minerales esenciales para que su organismo funcione correctamente. Este fenómeno, donde coexisten el sobrepeso y desnutrición, es el resultado de una dieta basada en productos ultraprocesados que calman el hambre momentáneamente, pero dejan al cuerpo “hambriento” a nivel celular.

¿Qué son los Macro y Micronutrientes?

Para entender este desequilibrio, es vital diferenciar los componentes de lo que comemos. Según la Universidad Europea (UE), nuestra alimentación se divide en dos grandes grupos:

  • Macronutrientes: Son los encargados de proporcionar energía y hacer funcionar el metabolismo. Incluyen proteínas (carnes, huevos, legumbres), carbohidratos (cereales, tubérculos, frutas) y grasas (aguacate, aceites vegetales).
  • Micronutrientes: Aunque se necesitan en cantidades pequeñas, son indispensables para la producción de energía y el sistema inmunológico. Aquí encontramos minerales como el hierro, calcio y zinc, además de las vitaminas (A, C, D, E y complejo B).

“Entender estas diferencias nos ayuda a distinguir entre estar desnutrido y malnutrido”, explica Gonzalo Ruiz Utrilla, especialista en biohacking y longevidad.

El Círculo Vicioso de la Saciedad

Uno de los mayores riesgos de desarrollar sobrepeso y desnutrición simultáneamente es el mecanismo de saciedad. Ruiz Utrilla señala que el cuerpo envía señales de hambre cuando detecta una falta de micronutrientes.

Si respondemos a esa señal ingiriendo alimentos vacíos (ricos en grasas y azúcares pero pobres en vitaminas), el cuerpo seguirá pidiendo comida porque su necesidad nutricional no ha sido satisfecha. Esto crea un círculo vicioso de sobrealimentación calórica y carencia nutricional.

Consecuencias de la mala alimentación

La falta de nutrientes esenciales como el hierro o el folato no es un problema menor. Puede derivar en:

  • Retraso en el desarrollo cognitivo y crecimiento.
  • Baja capacidad de aprendizaje y letargo.
  • Mayor riesgo de enfermedades crónicas como diabetes, Alzheimer o cáncer.
  • Estrategias para una Nutrición Inteligente

Para combatir el binomio del sobrepeso y desnutrición, no basta con comer menos; hay que comer mejor. El experto recomienda priorizar alimentos con alta densidad nutricional y buena biodisponibilidad (capacidad del cuerpo para absorber el nutriente).

Consejos prácticos para tu día a día:

  • Alimentos clave: Incluye verduras de hoja verde, mariscos, pescado y huevos en tu dieta regular.
  • Combinaciones maestras: Consume vitamina C (cítricos) para absorber mejor el hierro, y asegúrate de tener niveles óptimos de vitamina D para fijar el calcio.
  • Cocción adecuada: Opta por cocinar al vapor o a la planta. Pela y corta los alimentos justo antes de consumirlos para evitar la oxidación.
  • Hidratación: El agua es fundamental para el transporte de nutrientes. Puedes obtenerla también de frutas como la sandía o vegetales como el pepino.

El peligro de los ultraprocesados

Los productos ultraprocesados son los principales responsables del desbalance. Al contener altas dosis de sodio y azúcares con “calorías vacías”, desplazan a los alimentos frescos. Ruiz Utrilla sugiere que, si bien podemos darnos un capricho ocasional, la base de nuestra energía debe provenir de alimentos de temporada y proximidad.

Al final del día, la clave para evitar el sobrepeso y desnutrición radica en volver a lo básico: alimentos frescos, una hidratación adecuada y un estilo de vida que considere también el descanso y el contacto con la naturaleza como pilares de la salud integral.

EFE.

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