Mar Ampuero Crespo/EFESalud

El tipo de lenguaje que utilizamos para hablar con nosotros mismos hace cambiar nuestro estado de ánimo e influye en nuestra salud mental. Aprender a hablarnos «bien» y «mejor» puede ser un propósito para el nuevo año. Hay pautas que nos ayudan a conseguir que el diálogo interno sea nuestro aliado. 

La psicoterapeuta Mar Chávez y la psicóloga María Beatriz Pereira, del Instituto Superior de Estudios Psicológicos (ISEP-metrodora), ofrecen una guía divulgativa centrada en el diálogo interno y su impacto en el bienestar emocional.

El lenguaje cambia nuestro estado emocional

La psicóloga María Beatriz Pereira, en una entrevista con EFE Salud, explica que el diálogo interno “influye directamente en nuestra autoestima, motivación, bienestar emocional, conducta y forma de afrontar la vida”.

La psicología cognitivo-conductual ha demostrado que los pensamientos automáticos negativos y la autocrítica excesiva se relacionan con mayores niveles de ansiedad, estrés y síntomas depresivos.

Además, estos pensamientos debilitan la autoestima, obstaculizan el crecimiento personal al paralizarnos por miedo al juicio propio en vez de aprender del error, y limitan la forma de ser y actuar, detalla Pereira. 

Según datos del Ministerio de Sanidad, en España, los trastornos de ansiedad afectan al 6,7 % de la población y la depresión al 4,1 %, cifras que alertan de la necesidad de aplicar estrategias psicológicas en la vida diaria. 

Por el contrario, una voz compasiva nos ayuda a aprender de los errores sin castigarnos, mantener la motivación para alcanzar metas, reducir la ansiedad y el sentimiento de culpa y adaptarnos mejor a situaciones cotidianas.

5 pasos que nos guían a hablar con nosotros mismos

Según la guía, estos son las pautas que nos faciltan mejorar el diálogo interior:

  • Ser conscientes de la voz interna. Observar, sin juzgar, qué nos decimos a lo largo del día y preguntarnos si hablaríamos así a un ser querido. Cuestionar la veracidad de los pensamientos y preguntarnos: “¿Es real o estoy exagerando?”.
  • Dialogar por escrito con esa voz crítica. Poner por escrito lo que nos dice la voz y responder desde una mirada más realista y compasiva. De esta manera, se toma distancia emocional y se puede comprender el origen de la exigencia.
  • Interrumpir los pensamientos negativos. Utilizar técnicas sencillas, como la técnica STOP, que consiste en detenerse, respirar, observar el pensamiento y plantear una alternativa más ajustada a la realidad. 
  • Sustituir el guion interno duro y descalificador por otro más amable sin caer en el autoengaño. Por ejemplo, cambiar frases como “no sirvo para nada” por “estoy en proceso y aprendiendo”. 
  • Reforzar con práctica diaria. Es importante la constancia. A través de hábitos como frases ancla o recordatorios verbales; memorias visuales o anotar momentos en los que nos hablamos bien, se entrena esta nueva forma de tratarnos hasta que se convierte en una voz más estable. 

Qué hacer si los pensamientos negativos persisten

Si a pesar de seguir estas tácticas para hablarnos mejor, los pensamientos negativos no cesan e interrumpen nuestra vida diaria, “es momento de buscar apoyo”, aconseja María Beatriz Pereira. 

La especialista indica que un profesional puede ayudarnos a gestionar nuestras emociones, organizar nuestros pensamientos y mejorar la autocompasión.

De esta manera nos ayudará a transformar la crítica voz interna en una aliada que fomente el bienestar emocional. 

¿Cómo evitar el autoengaño al hablar con nosotros mismos?

Caer en el autoengaño nos hace ser condescendientes con nosotros mismos y evadir la realidad. De esta manera, señala Pereira, se crea una sensación falsa de bienestar, que impide el aprendizaje y el crecimiento personal.

Según la psicóloga, para evitar el autoengaño es necesario:

  • Reconocer nuestros pensamientos y emociones, incluidos los negativos. 
  • Evaluar logros y errores de manera objetiva, con criterios realistas y sin comparaciones externas. 
  • Aceptar nuestras limitaciones y errores sin juzgarnos.
  • Buscar retroalimentación externa confiable, como amigos, familiares o profesionales, para que nos ayuden a tener una perspectiva equilibrada. 

“El equilibrio está en ver la realidad tal como es, aprender de los errores y mantener un diálogo interno que motive y guíe, no que castigue o paralice”, aconseja la experta. 

La psicóloga y directora de Proyectos Formativos de Instituto Superior de Estudios Psicológicos señala: “Somos más que nuestros pensamientos”.

Por ello, “cuando aprendemos a gestionarlos y actuar a pesar de ellos, nuestro diálogo interno se convierte en un motor de bienestar y crecimiento personal”, concluye. Hablar con nosotros mismos de forma positiva puede ser un reto para el año que acaba de comenzar.

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