- “El envejecimiento con una composición corporal desfavorable puede tener implicaciones más profundas de lo que pensábamos”, expresa Héctor Vázquez Lorente.
La combinación de sarcopenia y obesidad puede tener consecuencias directas sobre el (cerebro), según estudios recientes. La sarcopenia, enfermedad caracterizada por la pérdida de masa, fuerza y función muscular, se asocia al envejecimiento, la inactividad, trastornos hormonales, enfermedades metabólicas y ciertos tratamientos como los corticoides.
Obesidad sarcopénica: un factor clave que puede afectar la función del cerebro
“Los síntomas más frecuentes son debilidad, pérdida de peso sin causa justificada, disminución de la masa muscular o caídas de repetición”, explica Raquel Almodóvar, reumatóloga del Hospital Universitario Fundación Alcorcón y vicesecretaria de la Sociedad Española de Reumatología (SER). La especialista añade que esta patología “puede derivar en fracturas, discapacidad física, hospitalizaciones, peor recuperación tras una enfermedad aguda, menor calidad de vida y mayor mortalidad”.
La sarcopenia se clasifica en dos tipos: aguda y crónica. En la sarcopenia aguda, la pérdida muscular se manifiesta de forma rápida, generalmente tras una lesión o inmovilidad prolongada, y dura menos de seis meses, pudiendo recuperarse con ejercicio y tratamiento adecuado. La sarcopenia crónica, por su parte, avanza lentamente, afectando sobre todo a adultos mayores y dificultando un diagnóstico temprano.
Cómo proteger el cerebro: ejercicio y dieta, claves contra la obesidad sarcopénica
El tratamiento se centra en dos pilares: ejercicio adaptado, que incluya fuerza y resistencia para mejorar la musculatura, y una dieta equilibrada rica en proteínas y vitamina D. “En algunos casos, debe considerarse la suplementación”, señala la doctora Almodóvar.
Cuando la sarcopenia se combina con obesidad, se habla de obesidad sarcopénica, un factor de riesgo importante para el deterioro cognitivo. Un estudio liderado por la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona y el Instituto de Investigación Biomédica CatSud siguió a 1.097 adultos de entre 55 y 75 años con sobrepeso u obesidad durante seis años.
Héctor Vázquez Lorente, investigador del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la universidad y primer autor del estudio, explica: “Nuestros datos muestran que la obesidad sarcopénica puede acelerar el deterioro cognitivo incluso antes de que aparezcan síntomas clínicos”. Los resultados indicaron que quienes presentaban obesidad sarcopénica tenían un declive mayor en la función cognitiva general y un riesgo elevado de deterioro cognitivo sutil, fase previa al deterioro cognitivo leve, mientras que la obesidad o la sarcopenia por separado no mostraron estos efectos.
Jordi Salas-Salvadó, catedrático de Nutrición e investigador del mismo proyecto, añade: “Identificar la obesidad sarcopénica en adultos mayores podría ser clave para anticipar la evolución cognitiva y permitir intervenciones tempranas que ayuden a prevenir futuros casos de demencia”. Además, subraya la importancia de la prevención: “Comprender cómo influye la composición corporal en la salud cerebral es fundamental para diseñar estrategias que frenen el declive asociado a la edad”.
El estudio refuerza la necesidad de promover un estilo de vida saludable que combine ejercicio físico, alimentación equilibrada y control del exceso de grasa corporal para proteger el cerebro y reducir el impacto de la obesidad sarcopénica en la cognición.







