El arranque del llamado Maratón Guadalupe-Reyes no solo trae consigo celebraciones y reuniones familiares, sino también un incremento preocupante de la violencia y el acoso contra mujeres y niñas. Así lo advierte la organización civil Ola Violeta AC en su reporte especial “Guadalupe Reyes… del acoso”, donde alerta sobre los riesgos que se intensifican durante las fiestas decembrinas.
El informe señala que la combinación de convivencias prolongadas, consumo de alcohol y dinámicas de poder desiguales genera un entorno propicio para el acoso sexual, el hostigamiento, el abuso infantil y la violencia laboral. En este contexto, la capacidad de supervisión, reacción y denuncia de las víctimas, en especial niñas y mujeres jóvenes, suele disminuir.
María Elena Esparza Guevara, fundadora de Ola Violeta AC, subrayó que existe una relación directa entre el aumento del consumo de alcohol y la normalización de conductas violentas. “Las cifras muestran un patrón claro: el incremento del consumo de alcohol y las asimetrías de poder en las fiestas generan escenarios donde el acoso ocurre con mayor frecuencia y se justifica”, advirtió.
Los datos que respaldan la alerta son contundentes. La ENDIREH 2021 indica que el 27.9 por ciento de las mujeres ha sufrido violencia laboral, y las celebraciones de fin de año en los centros de trabajo suelen convertirse en espacios críticos donde el acoso se invisibiliza. En el ámbito de pareja, el consumo de alcohol puede multiplicar hasta por seis la probabilidad de agresiones físicas.
A ello se suma el ciberacoso: más de 10.6 millones de mujeres han sido víctimas de esta forma de violencia, según el MOCIBA, una problemática que tiende a intensificarse durante los periodos vacacionales. En el caso del abuso infantil, el 70 por ciento de los delitos sexuales ocurre en el hogar y es cometido por familiares cercanos, lo que convierte a diciembre en un periodo especialmente riesgoso.
Esparza Guevara criticó la normalización social de estas conductas y apuntó al patriarcado como el principal obstáculo para la seguridad. “El espíritu de la Navidad no ahuyenta al del patriarcado, que es el verdadero Grinch de la temporada”, afirmó, al llamar a desnaturalizar el abuso justificado por el alcohol en posadas y reuniones.
La organización concluyó con un llamado urgente a romper el silencio, especialmente en la protección de niñas y adolescentes. “La Navidad no es segura para todas”, advirtió, al recordar que miles de menores no celebran, sino que sobreviven en entornos donde el agresor es alguien cercano. En este contexto, la seguridad de mujeres y niñas debe colocarse en el centro de las celebraciones del Guadalupe-Reyes.







