El acuerdo multimillonario de hasta 18 mil millones de dólares pactado por la compañía Meta en Estados Unidos promete cimbrar el uso de las redes sociales en menores de 18 años. Con restricciones como un tope de dos horas diarias entre Instagram y Facebook, bloqueos en la madrugada (de 12:00 a 6:00 a.m.), apagado de notificaciones en horario escolar y cambios en los botones de “me gusta”, la tecnológica busca frenar la adicción digital. Sin embargo, la medida se queda corta ante el verdadero problema.

Así lo advierte la Dra. Claudia Arruñada, investigadora del Departamento de Estudios Empresariales y de la Licenciatura en Mercadotecnia de la Universidad Iberoamericana (IBERO). Para la especialista, imponer castigos o cronómetros al tiempo en pantalla no ataca la raíz del fenómeno: la falta de educación digital y la manera en que operan los motores de recomendación.

“Una estructura punitiva no es suficiente porque no estamos atacando el problema de raíz”, sostiene Arruñada, al señalar que hoy el usuario consume cada vez menos a las cuentas que decide seguir y más lo que la plataforma le impone de forma automatizada.

Algoritmos y “scroll” perpetuo

Los sistemas de recomendación analizan al milímetro el comportamiento de cada menor para engancharlo en un ciclo incesante de validación social y desplazamientos infinitos (scroll perpetuo). Por ello, reducir el debate a las horas de conexión es un error.

El desafío urgente exige alfabetización digital integral, la cual implica que tanto jóvenes como familias comprendan qué hay detrás de la pantalla, cómo ganan dinero las plataformas con su atención y qué cuidados deben asumir. En este ecosistema, la responsabilidad debe distribuirse entre empresas, gobiernos, docentes y padres de familia.

Golpe directo a la industria publicitaria

La sacudida no solo es social, sino económica. La retención de atención es la piedra angular del negocio publicitario en internet; al limitar el tiempo de permanencia de las audiencias jóvenes, los ingresos y las estrategias de las marcas tendrán que reinventarse. Asimismo, el pacto de Meta sienta un precedente que meterá presión directa a gigantes como TikTok y YouTube.

La sombra de la Inteligencia Artificial

La académica de la IBERO advierte que la historia amenaza con repetirse si no se actúa de inmediato. Mientras el mundo intenta parchear las consecuencias de años de redes sociales sin control, la inteligencia artificial avanza a pasos agigantados entre las nuevas generaciones.

Si no se enseña a la juventud a cuestionar la tecnología y entender su funcionamiento interno en lugar de ser meros consumidores pasivos, los vacíos del presente se multiplicarán con la IA. El reto real no es aprender a usar la herramienta, sino saber cuándo y por qué apagarla.

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