Un estudio realizado en Estados Unidos reveló que los llamados “químicos eternos” o PFAS ya están presentes en la sangre de casi toda la población analizada, encendiendo nuevas alertas sobre los riesgos de exposición prolongada a estas sustancias industriales.

La investigación, publicada en la revista especializada Journal of Occupational and Environmental Hygiene, analizó más de 10 mil 500 muestras sanguíneas y encontró que el 98.8 por ciento contenía al menos un tipo de PFAS, compuestos sintéticos que prácticamente no se degradan en el ambiente.

Los científicos detectaron además que el 98.5 por ciento de las personas portaban varias clases de estos químicos en su organismo. La mezcla más común integró cinco tipos distintos de PFAS y apareció en poco más de una cuarta parte de las muestras estudiadas.

Entre las sustancias identificadas destaca el ácido perfluorohexano sulfónico (PFHxS), localizado en el 97.9 por ciento de los casos. Especialistas advierten que este compuesto podría estar relacionado con alteraciones en el sistema inmunológico, daños hepáticos y afectaciones en la tiroides.

La toxicóloga Laura Labay, integrante de NMS Labs y participante en el estudio, explicó que los resultados ofrecen un panorama más claro sobre la coexistencia de múltiples PFAS en el cuerpo humano y permitirán evaluar con mayor precisión los efectos de la exposición combinada a estas sustancias.

Los PFAS son utilizados desde hace décadas en la fabricación de artículos de uso cotidiano como utensilios antiadherentes, ropa impermeable, equipos electrónicos y espumas para extinguir incendios. Debido a su alta resistencia química, terminan acumulándose en el agua, los alimentos y el ambiente, hasta ingresar al organismo humano.

Especialistas consideran que la persistencia de estos compuestos representa uno de los desafíos ambientales y sanitarios más importantes de los últimos años.

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