• El uso de Retinol exige un compromiso innegociable con la protección solar.

Retinol se ha convertido en una de las palabras más repetidas cuando se habla de cuidado de la piel y antienvejecimiento. Sin embargo, detrás de su fama como activo estrella, existe una pregunta clave: ¿realmente es para todos? La respuesta, según la experta Myriam Yébenes, pasa por entender que el Retinol es eficaz, pero no universal, y que su éxito depende del estado de la piel, la forma de uso y el momento adecuado para incorporarlo.

En entrevista con EFE, Myriam Yébenes, directora de la clínica estética Maribel Yébenes —referente en España y recientemente llegada a México—, explica que el Retinol sigue siendo uno de los activos más estudiados y efectivos para mejorar la textura de la piel, estimular la renovación celular y favorecer la síntesis de colágeno. No obstante, advierte que no debe usarse de manera indiscriminada. “El retinol sigue siendo un gran activo, pero no es para todo el mundo ni para cualquier momento”, subraya.

Durante años, el Retinol fue considerado el estándar de oro en la cosmética antiedad. Hoy, con la aparición de alternativas como el retinal o el bakuchiol, el debate se ha ampliado. Para Yébenes, este cambio no responde a una moda, sino a la necesidad de personalizar los tratamientos. “No es una cuestión de edad, sino de estado de la piel”, explica, al señalar que este activo es más adecuado para pieles que empiezan a mostrar pérdida de luminosidad, textura irregular, poros visibles o primeras arrugas, siempre que exista una tolerancia previa.

Retinal y bakuchiol, opciones que ganan terreno

El auge del retinal y el bakuchiol ha permitido ofrecer soluciones más adaptadas a pieles sensibles. “El retinal es una alternativa muy interesante porque es más potente y suele tolerarse mejor”, afirma Yébenes. En el caso del bakuchiol, destaca su perfil suave: “Es ideal para pieles sensibles, reactivas o para quienes buscan un enfoque más constante”. La clave, insiste, no es seguir tendencias, sino elegir el activo que mejor dialogue con la piel en cada etapa, incluso si eso implica no usar Retinol.

Cómo introducir el Retinol sin irritar

Uno de los errores más comunes con el Retinol es la prisa. La especialista es clara: “La clave está en la introducción progresiva”. Recomienda aplicarlo solo por la noche, en poca cantidad y comenzar con dos noches por semana, permitiendo que la piel se adapte de forma gradual. Para reducir el riesgo de irritación, sugiere una técnica sencilla: “Me gusta mucho una capa ligera de crema, retinol y otra capa de crema después”.

Fotoprotección, un paso obligatorio

El uso de Retinol exige un compromiso innegociable con la protección solar. “Algo fundamental que a veces se olvida: al día siguiente, fotoprotección impecable”, enfatiza Yébenes. Este activo sensibiliza la piel frente al sol, por lo que descuidar este paso puede provocar manchas y empeorar el daño cutáneo. La protección solar, aclara, no es un complemento, sino parte esencial del tratamiento.

Señales de la piel y errores virales

La experta señala que la piel suele avisar cuándo necesita un estímulo diferente: aspecto apagado, textura irregular o sensación de que los productos habituales ya no funcionan igual. Aun así, recomienda no decidir a ciegas. “Siempre conviene que alguien valore si es el activo adecuado en ese momento”. Entre los errores más difundidos en redes sociales está aplicar Retinol solo en líneas de expresión. “No. El retinol no funciona como un corrector localizado”, advierte. Su acción es global y debe aplicarse de forma uniforme para evitar irritaciones.

¿Y en piel madura?

Con el paso del tiempo, la piel se vuelve más fina y sensible, por lo que el Retinol no siempre es la mejor opción. “El objetivo no es usar retinol ‘porque toca’, sino elegir lo que la piel necesita en cada etapa”, afirma Yébenes, quien destaca la importancia de priorizar activos calmantes y regeneradores cuando la biología cutánea así lo requiere.

En un entorno saturado de consejos virales, el Retinol sigue siendo un gran aliado, pero solo cuando se usa con conocimiento, paciencia y acompañamiento profesional. Escuchar a la piel, introducir los activos de forma progresiva y personalizar cada rutina es la mejor manera de aprovechar los beneficios del Retinol sin riesgos innecesarios.

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