Calcular probabilidad que tenemos los hombres de padecer la condición conocida como hiperplasia prostática benigna —o inflamación de la próstata, en términos menos técnicos— es tan fácil como puede ser alarmante: a los 50 años es de 50%; a los 60, de 60%, y a los 80 está entre el 80 y el 90 por ciento.

Y sin embargo, al menos un tercio de los hombres (38% según una nueva encuesta de Orlando Health) prefieren soportar situaciones estresantes, como ver a su equipo perder un partido importante o quedarse atascados en el tráfico, antes que hablar sobre la salud de su próstata, ya no se diga tratarla.

Esto puede deberse a que “sólo un 30 a 50% de estos hombres —tienen el crecimiento prostático— van a presentar síntomas o molestias” y estas pueden ser leves, explica el urólogo y andrólogo Axel Cayetano en conversación con Latinus a propósito del Día del Hombre celebrado el miércoles de esta semana.

Pero algunos pacientes sí “pueden llegar a tener consecuencias graves” en temas de salud o de “relaciones personales e incluso laborales, porque a veces no pueden trabajar adecuadamente, por las molestias, o socializar”, añade el experto.

Molestias, de imperceptibles a muy incómodas

Las molestias típicas que provoca el crecimiento prostático son leves y van apareciendo gradualmente, “incluso hay pacientes que se van acostumbrando y normalizan este tipo de molestias”, explica Cayetano, y pone como ejemplos que, al orinar, el chorro puede tardarse o ser de menor calibre.

Pero las molestias pueden llegar a ser más graves e incómodas, como tener que orinar muchas veces por las noches o tener grandes urgencias durante el día, en ocasiones hasta cada 15 minutos.

Cayetano, quien está adscrito al Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, aclara que la hiperplasia prostática benigna no se ha relacionado con la aparición del cáncer de próstata.

Aun así, “tiene impacto en la salud de los hombres, ya sea hablando en el sentido físico e incluso hablando de calidad de vida”.

La causa de la enfermedad

“A todos los hombres nos crece la próstata en mayor o menor medida. Se piensa que es debido al estímulo hormonal de la testosterona, que es la hormona masculina, la cual hace que el tejido prostático vaya creciendo”, comenta el experto.

Sin embargo, agrega, puede haber algunos factores genéticos y hasta externos que aceleren el crecimiento de la próstata, ya que “a veces el tipo de dieta o el estilo de vida que uno tiene puede impactar en su tamaño. Pero fuera de eso no hay un factor adicional claro”.

En cuanto al estilo de vida, Cayetano explica que, con algunas excepciones, está hablando de los hábitos que ya se sabe que son dañinos, como la dieta alta en “ultraprocesados, azúcares refinados y pocas verduras o alimentos naturales”; también condiciones como el sobrepeso o la obesidad o hasta enfermedades metabólicas como la diabetes.

Las excepciones serían sustancias como el alcohol o la cafeína, por ejemplo, ya que no afectan directamente al crecimiento prostático, “pero los que tienen un problema de próstata inflamada pueden tener más molestias si toman mucho café y mucho alcohol”.

“De hecho —añade—, parte de las recomendaciones que le damos a los pacientes es pues hacer modificaciones en su estilo de vida, bajar el consumo de cafeína, alcohol, mejorar su dieta en general, hacer más ejercicio, se ha visto que ayuda a disminuir las molestias. Incluir más fibra en su dieta también es favorable”.

Los tratamientos para esta afección van de lo tradicional, “que son los medicamentos y las cirugías tradicionales que hoy en día se siguen usando” hasta lo más nuevo,”tecnologías que son de mínima invasión” como la termoterapia que disminuye el tamaño “sin necesidad de una cirugía y con altas tasas de satisfacción”.

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