El discurso de la honradez y la eficiencia con el que se abanderó la administración morenista en este municipio terminó estrellándose contra la realidad fría y documentada de las auditorías. El Órgano de Fiscalización Superior del Estado de Veracruz (ORFIS) puso al descubierto lo que muchos ciudadanos ya sospechaban: la gestión de la exalcaldesa Fanny Muñoz Alfonso (2022-2025) heredó un daño patrimonial que asciende a 4 millones 214 mil 39 pesos con 8 centavos, correspondientes a la Cuenta Pública 2025.
Lejos de consolidar un gobierno transparente y de puertas abiertas —tal como lo pregonaba su flamante Plan Municipal de Desarrollo—, el paso de la exfuncionaria por el erario dejó un rosario de anomalías que incluye obras inconclusas, pagos excesivos por trabajos jamás realizados, deficiencias técnicas de pena ajena y hasta la ejecución de proyectos al margen de la ley ambiental.
Las joyas de la opacidad municipal
El informe del órgano fiscalizador detalla cinco obras públicas marcadas por la simulación y el desvío de recursos:
- Camino Otilpan-Ruta Dos: La joya de la corona en cuanto a irregularidades. La rehabilitación de su carpeta asfáltica acumuló un daño de 2 millones 994 mil 473 pesos con 44 centavos, producto de trabajos dejados a medias, pagos inflados y penalizaciones ignoradas.
- Cancha multideportiva de San Antonio (Segunda etapa): Un monumento a la ilegalidad. Esta obra acumuló una observación por un millón 10 mil 565 pesos con 45 centavos tras detectarse que se construyó sin el dictamen de impacto ambiental de la SEDEMA. A esto se suman otros 55 mil 110 pesos por volúmenes cobrados pero nunca ejecutados.
- Otras anomalías: El Palacio Municipal cargó con observaciones por 81 mil 327 pesos en su explanada; la pavimentación de la avenida Veracruz registró un desvío de 74 mil 771 pesos; y el alumbrado en la localidad de Naranjillos sumó 52 mil 901 pesos, todos bajo el denominador común de la pésima calidad y la improvisación constructiva.
Del discurso a la simulación
El contraste entre la retórica oficial y los números del ORFIS es lapidario. Quienes prometieron gobernar con honestidad y eficacia terminaron dejando cuentas claras… pero únicamente en el terreno de la simulación.
Hoy, los habitantes de Tlalnelhuayocan resienten las consecuencias de una administración que prefirió maquillar informes antes que responder con hechos a la confianza ciudadana, dejando un boquete financiero que ahora la ley y las instancias correspondientes habrán de exigir que se explique y se devuelva.

