Las difíciles circunstancias de las dos últimas semanas en torno a su candidatura presidencial, seguramente llevaron a Margarita Zavala a una seria reflexión sobre su paso por la política nacional. No se sabe si ese análisis personal ocurrió desde el domingo pasado, rodeada por toda su familia, o si fue en las horas posteriores a su encuentro de este martes con los consejeros de Bancomer en un hotel de la capital del país.

La primera candidata independiente al gobierno de México, tuvo en esas horas bajas, la lucidez suficiente para deshojar la margarita y elegir el mejor momento para encaminar sus proyectos futuros.

Pudiera ser que hasta Raymundo Riva Palacio augurara algo extraño en el ambiente, y que por ello su columna de ayer la refiriera a la salud del candidato puntero. También pudiera ser que el pequeño sismo mañanero de ayer, motivara algún movimiento telúrico en lo político.

Precisamente ayer mismo, algunos medios señalaron el gris semblante de la candidata al salir de su reunión con los consejeros bancarios. En diferentes notas periodísticas se hizo alusión a los problemas de financiamiento en su campaña.

La semana pasada corrieron numerosos comentarios y sugerencias en el sentido de que algunos candidatos—ella, por ejemplo—declinaran en favor de Ricardo Anaya, el que va segundo en las encuestas. El propio Anaya deslizó que Margarita debería unirse a su lucha.

Antes del primer debate apareció un estratégico libro en contra de ella, en el que la autora refiere todos los errores del expresidente Calderón y habla de que Margarita guardó prudente silencio ante diversos hechos cuestionables.

No obstante, todo parecía normal el martes por la noche, cuando anunciaban la participación de Zavala en un programa nocturno de análisis político en Televisa al día siguiente (ayer).

Sin embargo, en el mismo programa pregrabado al mediodía de ayer, Margarita anunció su retirada de la contienda presidencial, asegurando que lo hacia por honestidad y congruencia, señalando que no declinaría en favor de ninguno de los otros candidatos.

Desde las primeras horas de la tarde, los principales actores políticos de la nación, resaltaron la valentía y valores de Margarita Zavala. Por la noche, ella explicó en Tercer Grado las razones que la orillaron a esa decisión. En las redes sociales tuvo comentarios mayormente negativos, muchos de ellos recordando a su esposo Felipe Calderón y sus fallas de gobierno.

El pasado 15 de marzo, en el editorial MARGARITA ZAVALA: EL CAMINO A LA PRESIDENCIA, Palabras Claras refirió la importancia de su participación en esta contienda presidencial, señalando lo siguiente:

“Si el Instituto Nacional Electoral no se lo impide, Margarita Zavala estará este año en la boleta electoral. Tiene 50 años de edad, y si las circunstancias se lo permiten, puede jugar dos contiendas presidenciales más, además de esta. Ese es el secreto de su incursión, inesperada para muchos. Podría alcanzar doce años de campaña, adicionales a los que lleva en busca de la presidencia. Y puede ser la primera mexicana que la alcance, si no pierde el rumbo o la cabeza.”

“Esta semana Margarita ha llamado la atención, después de haber superado su prueba de fuego: las más de 860 mil firmas que la Ley le impuso para contender como candidata independiente… Veremos en los debates formales, si Margarita tiene los tamaños para llamar la atención del electorado el primero de julio que viene, y con ello minar la cultura machista y misógina que abunda en el sistema político nacional.”

“Pero hay un hecho incuestionable. La candidata independiente es una firme aspirante a la presidencia de la república, en esta elección o en las siguientes. Tiene tiempo y seguidores para construir un partido político y hacer historia. Años por delante y facultades para descubrir, para transformar y para crecer. Para equivocarse y para corregir hasta alcanzar la meta.”

Margarita ha deshojado su margarita en pleno mes de mayo. Y ha preferido retirarse dignamente de la elección correspondiente a 2018. Haya sido como haya sido, y por las razones que sólo ella conoce. Porque era la más baja en las encuestas. Porque vio a los políticos asesinados o a los mil candidatos que abandonaron campañas y prefirieron no arriesgar su integridad o sus bienes. Porque la obligaban a declinar en favor de Anaya o Meade. O porque no quiso echar dinero bueno al malo, con un candidato triunfador como AMLO.

O por la simple razón de que no quiere empezar su verdadera campaña con una segura derrota a cuestas.

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