Esta semana el estado de Veracruz rebasará los tres mil muertos y los 22 mil casos confirmados de Covid-19. Y cuando se medita en esas cifras tan negativas, surge una interrogante sin respuesta: Por qué no se publicó una estadística oficial de las personas curadas, además de las fallecidas. De esta manera, los dos datos, uno junto al otro, llevarían a un balance más real de la situación en cada municipio.

La tercera parte de todos los casos de coronavirus en la entidad, se está presentando en la zona conurbada de Veracruz-Boca del Río. En segundo lugar, en las zonas conurbadas de Coatzacoalcos y Minatitlán. El tercer sitio lo ocupan la región de Poza Rica y sus municipios vecinos. En cuarto lugar, las conurbaciones de Córdoba y Orizaba, y en quinto puesto, Xalapa y la región capital.

Si la información se desglosa a nivel municipio, tomando en cuenta el total de su población contra el número de fallecidos, los tres más afectados son Nanchital, Veracruz y Coatzacoalcos, en ese orden. En Nanchital, municipio menor a los treinta mil habitantes, han ocurrido 42 decesos y hay más de 150 casos confirmados. En Veracruz, esta semana se rebasan los 700 fallecimientos (pero tiene 600 mil habitantes) y se han rebasado los cinco mil casos confirmados. En Coatzacoalcos ya van rumbo a los 400 decesos y a los mil 500 contagios, en una población superior a 337 mil habitantes. 

Dentro de los ayuntamientos esforzados en contener la pandemia, puede citarse al pequeño municipio de Tamiahua, donde la alcaldesa habla incluso de toque de queda. Sus números son mucho menos preocupantes.

En Nanchital de Lázaro Cárdenas, por cierto, la alcaldesa trae otros asuntos: Primero, trabajar arduamente, pero para posicionar a su hijo y lanzarlo a contender por la presidencia municipal el año siguiente. Su segunda preocupación, es que Coatzacoalcos no triunfe en su persistente intención de ir a tirar sus desechos municipales a Nanchital. Y en tercer sitio, encontrar la manera de que los ciudadanos no sigan haciendo fiestas como hasta ahora ocurre, como si no hubiera coronavirus.

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Pero el tema de las fiestas no es privativo de Nanchital, las reuniones de los viernes entre los jóvenes, o de la convivencia entre amigos y amigas, además de los cumpleaños, y los paseos al malecón, en Veracruz o en Coatzacoalcos, están sucediendo, aunque con menor frecuencia, como en aquellas épocas en que nadie imaginaba que iba a llegar una pandemia, de esas que ocurren cada siglo.

Llama la atención el comunicado del ayuntamiento de Xalapa, en el sentido de que, en este municipio, se ha encontrado que lamentablemente está perdiendo la vida el 10% de los contagiados en el territorio.  

Pareciera que la única forma de combatir el contagio de Covid-19 será mediante una acción conjunta y perfectamente coordinada entre gobierno, sociedad, sector empresarial y las propias familias mexicanas, supervisando y acordando la movilidad escalonada de los que deban salir a la calle a trabajar o a realizar actividades esenciales, cuidando siempre la sana distancia y utilizando las medidas de contención y prevención establecidas por las instituciones de salud.

Es tiempo de preocuparse en el problema de una manera sistemática y más organizada, y menos individual e instintiva. Más preventiva que correctiva. Y en Veracruz, es menester ocuparse con mayor seriedad de la pandemia, con otros criterios y con otras medidas más eficientes. En esta entidad federativa el coronavirus aún no ha manifestado toda su capacidad destructora y mortal.  

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