DIVULGACIÓN HISTÓRICA
Por Omar Piña
Esto parte de un decreto real expedido por Carlos III. Ocurrió en los territorios dominados por la monarquía española. Cuando amaneció un 12 de junio del año 1767, la orden que tenían las milicias era expropiar fondos, edificios y propiedades a los integrantes de la Compañía de Jesús. Sólo de la Nueva España salieron exiliados a Italia unos 600 jesuitas criollos. Desarrollaban una labor educativa integral, pues atendían desde escuelas de primeras letras hasta colegios mayores.
Los jesuitas no eran los únicos religiosos que atendían el sistema educativo novohispano que, de hecho, era controlado por la Iglesia. Pero los distinguía que en sus escuelas habían incluido la enseñanza de materias novedosas como: matemáticas aplicadas, lenguas modernas, física, química, historia y geografía. Optaron por incluir el método científico y leer a los filósofos clásicos y contemporáneos de primera mano, es decir, los libros originales. Entre sus profesores célebres habrá que mencionar a Francisco Xavier Clavigero.
La expulsión de los jesuitas agitó los ánimos entre la población novohispana y hubo quienes reaccionaron con resentimiento. Explotaron rebeliones en San Luis Potosí, Guanajuato y Michoacán. El virrey en turno era Carlos Francisco de Croix y las insubordinaciones lo encolerizaron al grado que escribió un comunicado enérgico donde aclaraba que los súbditos del rey “nacieron para callar y obedecer”. Al visitador Gálvez se encargó sofocar los levantamientos, ajustició y fusiló sublevados. En el reino se callaba, se obedecía.
La expulsión dejaba un vacío en la labor educativa de la que se encargaban los jesuitas. Por supuesto que fue llenado, si fue un éxito o fracasó hay que atender dos datos. Uno, en las Cortes de Cádiz se solicita la reintegración de la Compañía de Jesús a los territorios hispanoamericanos. Dos, José María Morelos y Pavón también lo plantea.
Pero es de utilidad tener en cuenta las siguientes cifras. El territorio novohispano de la época estaba conformado por unos 4, 468 pueblos de indios, que aglutinan al 60% de la población. Hay unas 20 ciudades y aproximadamente 40 villas de españoles. En los pueblos de indios, la monarquía ya había proyectado una sustitución de los religiosos dedicados a la enseñanza. A partir de 1750 se ordena a los frailes dejar las parroquias, que en adelante serían atendidas por el clero secular. Las escuelas de primeras letras pasaron a formar parte de las responsabilidades de las Cajas de comunidades, quienes pagarían el sueldo de un profesor y si el dinero no alcanzaba, los padres debían completarlo.
Lo usual era que con el dinero reunido por las Cajas de comunidades se pagaran las fiestas. Por decreto, se manda que a mitad del dinero vaya a dar a las arcas reales para sostener las guerras europeas. Y con la otra mitad había que pagar la fiesta y sostener la escuela. En efecto, cuando termina el siglo XVIII la educación indígena ya estaba en manos del gobierno civil, pero sólo había logrado establecer 1, 104 instituciones.
Para mascar a fondo:
Tank de Estrada, Dorothy (2010), “El siglo de las luces”, Dorothy Tank de Estrada (coord.) Historia mínima de la educación en México, Ciudad de México, El Colegio de México, pp. 64-97.








