Xalapa, Ver. – El titular de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca (SEDARPA), Rodrigo Calderón, acudió al Congreso local para presumir inversiones “sin precedentes”, “crecimientos del 500 por ciento” y “fortalecimientos estratégicos”, en una comparecencia donde abundaron cifras millonarias y escasearon las respuestas incómodas, particularmente las relacionadas con los señalamientos de nepotismo del funcionario.

Durante la Glosa del Primer Informe de Gobierno, Calderón desgranó millones como quien reparte semillas al viento: 49 millones a Escuelas Campesinas, 83 millones para mecanización con 209 equipos nuevos, 40 millones en producción básica, 65 millones en sanidad vegetal, 47 millones por el gusano barrenador, 50 millones en pesca, 28 millones en infraestructura agropecuaria, y así continuó hasta trazar un mapa financiero donde todo parece avanzar, crecer y transformarse.

Según su narrativa, Veracruz vive una “nueva era”: miles de productores capacitados, hectáreas tecnificadas, drones sobrevolando parcelas, laboratorios móviles rehabilitados, cursos, talleres, aretes ganaderos gratuitos. Un estado que —si uno escucha solo al secretario— está a un paso de convertirse en potencia agropecuaria.

Pero en esa lista de éxitos faltó el capítulo que muchos esperaban: las denuncias de nepotismo dentro de la SEDARPA. Ni una palabra sobre las presuntas redes familiares que opera desde la dependencia que representa. Nada sobre la asignación discrecional de programas ni sobre los cargos ocupados por perfiles con vínculos directos entre sí. Tampoco hubo explicación de por qué ciertos proyectos parecen beneficiar, siempre, a los mismos grupos.

Calderón prefirió mantener la ruta del triunfalismo. Allí donde los diputados buscaron respuestas sobre abigeato, el secretario ofreció los grupos de WhatsApp coordinados con la Secretaría de Seguridad Pública. Donde se requerían detalles sobre la prevención del gusano barrenador, el funcionario se limitó a deslindar responsabilidades y dejar la carga en el Gobierno Federal, como si la coordinación institucional fuese optativa. Sólo dijo que se destinaron 47 millones de pesos del presupuesto estatal para frenar el avance de la plaga.

Mientras el titular de SEDARPA presumía un campo casi utópico, los cuestionamientos sobre opacidad y favoritismos quedaron, otra vez, empujados al silencio. La comparecencia terminó igual que empezó: con un funcionario repartiendo cifras y un Congreso esperando explicaciones que jamás llegaron.

Porque entre tractores nuevos, drones y discursos inflados, la SEDARPA no logró ocultar lo esencial: el campo veracruzano necesita menos espectáculo y más cuentas claras. Y aunque la dependencia insista en presumir cosechas extraordinarias, hay una que creció sin obstáculos y fertilizada por el silencio oficial: la del nepotismo del que nadie —al menos desde el estrado— quiere hablar.

Publicidad