Cumplir diez años como PalabrasClaras.mx y treinta y tres como medio de comunicación no son sólo cifras para conmemorar. Es la confirmación de una vocación sostenida en el tiempo desde nuestra sede en la capital de Veracruz. Un poco más de tres décadas de ejercicio periodístico dan cuenta de una convicción profunda: la palabra importa cuando se ejerce con responsabilidad, rigor y sentido público en el momento oportuno.
Desde nuestros orígenes, y hoy con mayor claridad e inclusión, hemos sostenido dos vertientes fundamentales que dan identidad a este proyecto editorial: la política y la cultura. La primera, entendida como el espacio donde se toman decisiones que afectan la vida colectiva y que, por tanto, exige el análisis permanente del ejercicio del poder y la observación crítica y objetiva del accionar y del silencio de los actores gubernamentales. La segunda, el universo de la cultura, entendida como el territorio donde una sociedad crea arte y lo expresa y se reconoce en sus atributos y alcances; porque es ahí donde se preserva la memoria, se impulsa la creatividad y se fortalece el tejido social.
Creemos en el periodismo crítico, no como un ejercicio de estridencia o descalificación fácil, sino como una práctica que cuestiona, contextualiza y propone. Apostamos por un periodismo que construye, no por el que destruye; que señala con argumentos, no consignas; que contribuye al debate público sin prejuicios, con diálogo, información verificada y reflexión seria.
En un entorno marcado por la polarización, el ocultamiento, la desinformación y la fugacidad de los contenidos, reafirmamos nuestro compromiso con la profundidad, la independencia editorial y la pluralidad de voces. PalabrasClaras.mx es, y seguirá siendo, un espacio para el análisis político responsable y para la difusión cultural como motor de desarrollo y conciencia social.
Nada de esto sería posible sin nuestros lectores. Por ello, a quienes nos han acompañado con constancia, exigencia y confianza a lo largo de los años, nuestro agradecimiento profundo. Su lectura crítica, su interés y su permanencia dan sentido a este esfuerzo y nos obligan cada día a ser mejores.
Diez años en la era digital y treinta y tres en el oficio, nos recuerdan que el periodismo no es un acto de vanidad, sino de responsabilidad; no un fin en sí mismo, sino un medio para comprender la realidad. Mientras exista la necesidad de pensar, cuestionar y nombrar el mundo con honestidad, habrá razones para seguir haciendo periodismo. Porque cuando la palabra es clara y la intención es ética, informar bien es una forma de servir, de resistir y de construir.







