Por Jorge Luis Cortés
- Para el Dr. Gerardo Herrera, del Departamento de Estudios Empresariales, existe una relación asimétrica: Estados Unidos tiene mayor margen de presión; México depende de ese mercado para el 85% de sus exportaciones, frente al 16% que representa México para Estados Unidos
- México busca regresar a aranceles cero, una posición legítima dentro del tratado
La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) apunta a su continuidad, pero bajo nuevas condiciones que obligarían a México a ceder en distintos puntos frente a su principal socio comercial. Así lo advirtió el Dr. Gerardo Herrera, del Departamento de Estudios Empresariales de la Universidad Iberoamericana.
El especialista explicó que la postura del gobierno mexicano de buscar aranceles cero no es una exigencia desproporcionada, sino un intento por regresar a las condiciones originales del acuerdo, que —subrayó— fueron modificadas por decisiones recientes de Estados Unidos.
“México no pagaba aranceles porque eso es lo que establece el tratado vigente. Los aranceles fueron impuestos por la administración estadounidense en el último año, lo que implica una violación al acuerdo”, señaló.
México negocia desde la lógica… pero con margen limitado
De acuerdo con Herrera, la estrategia mexicana responde a una lógica básica de negociación: iniciar con una posición alta, aunque el resultado final implique concesiones. En ese sentido, consideró que, si bien es “prácticamente seguro” que el T-MEC continúe, el contenido del nuevo acuerdo aún está en disputa: “Es muy probable que México tenga que ceder en algunas áreas para mantener el acceso al mercado norteamericano”.
Entre los sectores más afectados por las tensiones comerciales recientes destacan el aluminio, el acero, las exportaciones automotrices y el sector agropecuario, particularmente el jitomate.
El académico subrayó que, a diferencia de otros países, México no ha aplicado aranceles de respuesta frente a las medidas estadounidenses, lo que refleja una postura moderada: “México ha sido bastante contemporizador. No se me hace descabellado que su posición inicial sea pedir cero aranceles”.
Trump: presión política como estrategia de negociación
Respecto a las amenazas de Donald Trump de abandonar el tratado, Herrera consideró que forman parte de una estrategia para endurecer la negociación más que de una intención real de ruptura: “Es aporrear la mesa para sentar un ambiente de negociación”.
En este contexto, destacó que el sector empresarial estadounidense —incluyendo organismos como la Cámara de Comercio— ha manifestado su interés en mantener el tratado, aunque con exigencias claras hacia México, particularmente en temas de energía y certidumbre jurídica.
El análisis del académico pone sobre la mesa una realidad clave para entender la negociación: la relación comercial entre México y Estados Unidos no es simétrica. Mientras México depende de Estados Unidos como destino del 85% de sus exportaciones, el mercado mexicano representa apenas el 16% para la economía estadounidense.
“Nosotros necesitamos más a Estados Unidos que ellos a nosotros”, puntualizó.
Esta diferencia, explicó, otorga a Washington un mayor margen de presión en la mesa de negociación.
Diversificar: urgente, pero no inmediato
El académico de la IBERO enfatizó la necesidad de diversificar las relaciones comerciales de México, independientemente del resultado del T-MEC. Aunque reconoció esfuerzos recientes del gobierno mexicano por acercarse a Europa y otras regiones, advirtió que construir alternativas tomará tiempo: “La relación con Estados Unidos ha tomado 40 años. No se va a sustituir de un día para otro”.
Escenarios: continuidad con ajustes o incertidumbre
Finalmente, el especialista delineó los posibles escenarios:
- El más optimista —aunque poco probable— es mantener el tratado sin cambios hasta 2042.
- El más probable implica ajustes con concesiones por parte de México.
- En caso de no alcanzar acuerdos, el tratado no desaparecería, pero entraría en revisiones anuales, generando incertidumbre para la inversión: “Eso sería un dolor de cabeza, sobre todo para sectores que requieren inversiones de largo plazo”.







