La Secretaría de Educación de Veracruz (SEV) decidió dar un paso “hacia el futuro” que, en los hechos, parece más cercano a la precariedad digital: a partir del 11 de abril de 2026, suspenderá las versiones de escritorio del paquete Office en equipos institucionales, obligando a migrar al uso en línea de Microsoft 365.
El anuncio, dirigido a la comunidad educativa, confirma que herramientas básicas como Microsoft Word, Microsoft Excel y Microsoft PowerPoint dejarán de operar de forma local en computadoras oficiales, reduciendo su funcionalidad a lo que permita un navegador web y una conexión a internet que, en muchas escuelas, sigue siendo intermitente o inexistente.
En medio de esta “innovación”, el ex titular de la dependencia, Víctor Arredondo, sugirió que la medida aún podría revisarse si interviene la Secretaría de Educación Pública (SEP). Es decir, que la solución podría venir desde el centro, en un sistema que presume federalismo pero opera con reflejos centralistas.
Arredondo recordó que existen acuerdos previos con la empresa tecnológica para el uso institucional del software bajo esquemas de licenciamiento masivo, lo que abre la pregunta incómoda: ¿por qué desmontar una infraestructura ya instalada si existen mecanismos para sostenerla?
El fondo del asunto no es técnico, sino estructural. Mientras en el discurso se habla de “transición digital”, en la práctica se traslada la carga operativa a docentes y estudiantes, quienes deberán adaptarse a plataformas en línea sin garantías mínimas de conectividad ni capacitación homogénea.
Durante administraciones anteriores —incluida la del propio ex funcionario— se impulsaron convenios para ampliar el acceso a herramientas digitales en escuelas, con resultados que, al menos, permitieron cierto avance en infraestructura. Hoy, ese piso parece diluirse bajo la lógica de la nube: menos software instalado, más dependencia tecnológica.
La SEV apuesta por un modelo que, en teoría, alinea al sistema educativo con tendencias globales. En la realidad local, sin embargo, la medida corre el riesgo de convertirse en una simulación digital: modernización en el papel, limitación en las aulas.







