La reestructuración de la deuda pública de Veracruz regresó al centro de la discusión. Tras confirmarse la contratación de créditos con BBVA México por más de 4 mil 860 millones de pesos, en un proceso envuelto en presuntas ilegalidades, el gobierno estatal defendió la operación como un ajuste “técnico”, aunque en la práctica reordena un pasivo superior a los 43 mil millones.
La gobernadora Rocío Nahle reconoció que, al corte de marzo de 2026, la deuda asciende a 43 mil 373 millones de pesos, distribuida en 17 créditos. Según su balance, desde diciembre de 2024 se ha reducido cerca de 10 por ciento, equivalente a más de 4 mil 400 millones.
El eje del discurso oficial es el llamado “alivio financiero”. Nahle y el secretario de Finanzas, Miguel Santiago Reyes, señalaron desde Palacio de Gobierno en Xalapa que el refinanciamiento -que sustituye pasivos de Banobras por nuevos esquemas con BBVA- permitirá bajar costos financieros y liberar liquidez. “Esto es para mejora de Veracruz”, sostuvo la mandataria, al proyectar una liberación anual de 4 mil 554 millones de pesos, es decir, cerca de 24 mil millones durante el sexenio.
“No hemos pedido dinero prestado, estamos desendeudando a Veracruz”. Bajo esa lógica, refinanciar no equivale a endeudarse, aunque implique la firma de nuevos contratos crediticios.
Desde la Secretaría de Finanzas se afirma que la operación no requirió aval del Congreso local, al considerarse una reestructura. También se informó que el fideicomiso vinculado redujo la retención de participaciones de 5.25 a 2.72 por ciento, lo que -en teoría- incrementa la disponibilidad de recursos.
En términos técnicos, el principal beneficio radicaría en una disminución marginal de la tasa: de 7 a 6.87 por ciento. Un ajuste mínimo que, sin embargo, es presentado como avance significativo. A esto se suma la coexistencia temporal de registros contables, donde aparece tanto la deuda original como la refinanciada, efecto propio del proceso en transición.
Nahle defendió el mecanismo como una competencia acelerada entre bancos: “Dimos 48 horas a las instituciones para presentar sus propuestas y BBVA fue la mejor”. Reiteró que no se ampliaron plazos, no existen periodos de gracia ni cambios en el perfil de amortización, insistiendo en el concepto de “cero nuevo endeudamiento”.
Cerró con un mensaje político: “Fueron muchos años que Veracruz iba en un sentido distinto… Yo voy a defender siempre a Veracruz”.
Entre tecnicismos financieros y afirmaciones categóricas, persiste la interrogante de fondo: si no hay nueva deuda, ¿por qué se contrataron nuevos créditos? En términos financieros, refinanciar es sustituir pasivos; en el terreno político, el significado parece ajustarse a conveniencia.








