Xalapa, Ver.— La gobernadora de Veracruz insiste en disciplina, orden, estabilidad, pero la realidad, no compra propaganda. Rocío Nahle repite el mantra de “finanzas sanas”, sin embargo los datos duros la desarman sin esfuerzo: Veracruz sí se endeudó y no poco.
El Censo Nacional de Poderes Legislativos Estatales 2025 del Inegi lo demuestra, es contundente. En 2024, siete congresos locales autorizaron deuda por 35 mil 30.5 millones de pesos.
Y en es aspecto, Veracruz se colocó en el segundo lugar nacional con 9 mil 788 millones aprobados, solo detrás de Chiapas. Difícil sostener el rollo de la administración de Nahle cuando las cifras pesan toneladas.
Si las palabras son claras, entonces no hay matices ni tecnicismos que valgan. Y aunque desde el poder se vende estabilidad, el Congreso veracruzano dio luz verde a compromisos que hipotecan recursos futuros, es decir, sí hubo deuda, sí fue relevante y sí contradice el discurso repetido por Rocío Nahle y sus financieros.
El propio Inegi deja claro que no se trata de decisiones improvisadas. En 26 estados se exige mayoría calificada para autorizar endeudamiento y en 24 existen límites legales. No hubo coartada; lo aprobado pasó por reglas, votos y procedimientos formales. Veracruz cumplió todo y decidió endeudarse, aunque “callaron como momias”.
Pero si el contraste no fue suficiente, el rendimiento legislativo tampoco acompañó el discurso. En su primer año, el Congreso local apenas registró 104 iniciativas, ubicándose entre los más improductivos del país. Baja producción, pero alta eficacia para autorizar deuda, la ecuación es tan evidente como molesta.
El contexto nacional tampoco salva a las mujeres y hombres de la “transformación”. Durante 2024, los congresos estatales aprobaron endeudamiento para 300 municipios, confirmando que el recurso de pedir prestado sigue siendo la salida recurrente, aunque políticamente se disfrace.
Aunque eso no es todo. El desempeño legislativo tampoco puede presumir mucho. En el primer año de la legislatura actual, el Congreso de Veracruz -dirigido por el morenista Esteban Bautista, un personaje de dudosa reputación- registró apenas 104 iniciativas, ubicándose entre los menos productivos del país. Poca actividad, pero alta disposición para autorizar deuda.
El balance no se puede maquillar con aplaudidores y comunicadores oficiosos. Veracruz combina endeudamiento significativo con pobre actividad legislativa. Un contraste que pulveriza el optimismo de los boletines oficiales y deja en evidencia una estrategia conocida: repetir el discurso hasta que parezca verdad. Aquí no funcionó. Los números, fríos y tercos, dijeron otra cosa.
Con información de Clara Zepeda. La Jornada.








