Los problemas que se están observando en el palacio municipal de Xalapa es lo que muchos ciudadanos auguraron de la socióloga Daniela Griego Ceballos cuando conocieron que sería candidata a alcaldesa.
Su ascenso en la política local y sus magros resultados en los cargos previos no consiguieron un gran respaldo en las votaciones del año pasado. Nada que ver con los números alcanzados por otros actores. Y eso que el obradorismo es experto en “conseguir” elecciones apabullantes.
De poco valió el paso por el Instituto de Pensiones del Estado (IPE) y el manejo publicitario de “la capacidad operativa y honesta de la señora Griego Ceballos como directora”. Era una intención que causaba risa a los conocedores del tema, dado que la institución requiere una reestructuración superior para asegurar su supervivencia en el tiempo.
Los estudios actuariales han sido determinantes sobre el nivel de participación financiera que el Estado y los Municipios deben atender. Cuando menos el doble de lo que ahora establece la actual Ley del IPE; en agosto de 2024 la socióloga supo el déficit actuarial de la generación de trabajadores y pensionados, que en ese tiempo era por 243,979 millones de pesos.
Época en que el gobernador buscaba medallas y apuraba sus elefantes blancos del Estadio Tiburones y la Arena Macuiltépec, además de los caprichos familiares, los gustos de papá Atanasio, sus danzas, mascaradas y Ferias a destajo.
Pero Griego se presentó a la contienda electoral como exitosísima gestora y administradora de las pensiones, con un colorido, inexacto y autocomplaciente informe de 6 años de gestión, alabando de manera corriente a Cuitláhuac García y AMLO.
Días de estar acompañada en sus cuitas y en el administrativo de Arco Sur, por un señor profesor, cuestionado por sus críticos de Morena y de la oposición, cuando lo vieron de chambelán de la entonces candidata a edil en 2025, disfrazado de prospecto a síndico. Pero ese dato es menor ante la cauda de problemas graves de Xalapa.
Y resulta increíble que el caso de la gerente de finanzas que despidió la camarilla de CMAS, pusiera en evidencia los modos y mañas del equipo griego, heredado en pleno, desde la cúpula del IPE, incluyendo los silencios y mareos de altura de la presidenta municipal. Pero este asunto que se resolvía en un día, lleva semanas y será todavía fastidioso en algunas oficinas. Daniela Griego no tuvo el más mínimo gesto de solidaridad con la dama defenestrada injustamente por haberse negado a aprobar gastos fuera de la normatividad de Eric Suárez. ¿O será que esos modos y relajación en el gasto se pulieron en el IPE?
Aparte del agua potable, un caso que va a explotar, el otro problema grave de Xalapa es la inseguridad que sienten las familias xalapeñas. Ahí en la zona de las congregaciones de El Tronconal y El Castillo hay mucha tela de dónde cortar en los temas de la aparición de delitos y crímenes recurrentes. Se habla hasta de fosas de cadáveres allá por el puente del Libramiento y los medios de comunicación lo han informado oportunamente. Otra situación que deben cuidar es el de los continuos accidentes en avenidas como Lázaro Cárdenas y Presidentes, donde dos o tres veloces motociclistas hacen de las suyas, afectando a conductores aplicados que transitan en horas pico.
En el Castillo no avanza el tema de los pozos de agua que urgen a la ciudad, que según el director de CMAS, no hay estudios técnicos que certifiquen la existencia de agua suficiente y tampoco las millonarias obras de extracción. Ricardo Ahued debe tener conocimiento de ello, porque no es de los que se “avientan como el Borras”.
Otro pendiente es el Acueducto que ofreció la gobernadora Nahle. Esperemos que siga esa gestión, o que esa inversión la apruebe para otra obra grande de agua potable en la capital. No sea que con una simple Feria de la módica Xóchitl Molina, se entierre en el olvido la que sería la aportación principal de Rocío Nahle a la ciudad sede del gobierno.
Y aquí un dato cultural para la contadora Karla Esther Castillo, quien debiera leer la ficha de la socióloga Daniela Griego en la página del OPLE, con las dos propuestas, que como candidata registró ahí cuando se lanzó al antojo de la alcaldía:
El Agua potable y el Género, expresó con propiedad, desde luego, puntualizando los conceptos de la transversalización, la perspectiva, la igualdad, la comunicación no sexista, la corresponsabilidad en la vida laboral, la prevención del hostigamiento, la no agresión a las mujeres, la inclusión y un extenso blablabá pro incautos, que se esgrimieron como graciosa clave musical que detonaría una inusitada lluvia de votos y notas favorables en la elección. Conceptos vanos, tristemente, que quedaron en el olvido de ella y están empolvados en la poltrona predilecta de la poderosa dama, cuando observa desde arriba las jacarandas y las araucarias en el Parque Juárez.
Y es cierto, para contemplar ese tranquilizante espectáculo, ni lentes necesita. Aunque, ojo, presidenta, dice usted que en Xalapa se gobierna en el territorio, no desde el escritorio. Y quizá esa disposición o eslogan rimado, precise de los rifados viáticos del popular antropólogo Eric Juárez.







