Antulio Ficachi
En Xalapa descubrieron que el humanismo mexicano sirve para todo menos para sacar a alguien de la calle. Para censar sí alcanza. Para instalar mesas de análisis también. Para organizar padrones, diagnósticos y rutas de atención, sobra entusiasmo. Pero cuando toca resolver, el gobierno municipal entra en modo espectador.
El DIF local presume que tiene registradas unas 40 personas en situación de calle aunque reconoce que podrían ser muchas más. Traducido al Griegoteco, ni siquiera saben cuántos abandonados existen en la capital “humanista” de Veracruz. Acá, la pobreza urbana no se combate; se contabiliza.
Los funcionarios explican que muchos rechazan la ayuda porque no quieren perder sus pertenencias, por consumo de drogas o problemas mentales. Es decir, el gobierno municipal ofrece una cobija de emergencia y la calle ofrece permanencia garantizada. El abandono trae sello institucional.
Por supuesto, también aclaran que no tienen facultades para retirar a nadie de la vía pública. Faltaba más. En Xalapa nadie es responsable de nada. La 4T convirtió la omisión en política pública y el abandono social en patrimonio cultural.
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Y cuando levantan censos de indigencia, también administran crisis políticas. El ayuntamiento xalapeño salió a explicar que ellos no borraron las pintas feministas del Viaducto. No se equivoquen, la revolución sí será muralizada, siempre y cuando nadie pregunte quién llevó el rodillo y quién pagó la pintura.
La directora del Instituto Municipal de las Mujeres afirma que hay diálogo permanente con las colectivas y respeto absoluto a la libre expresión. Lo que quiso decir fue: “no fuimos nosotros, pero tampoco sabemos quién fue”. Las cosas de la política veracruzana funcionan como vieja vecindad:desaparece el pollo del refrigerador y todos juran inocencia.
Además, se sabe, desde el secreto a voces, que la relación entre Palacio de Gobierno y el ayuntamiento parece matrimonio que sigue junto por los hijos. Sonrisa para el evento, cuchillo debajo de la mesa. Dicen morenistas decepcionados que ni en los tiempos de Hipólito Rodríguez con Miguel Ángel Yunes estuvo tan lejana y tensa la relación. Rocío Nahle prometió coordinación y terminó inaugurando la franquicia estatal del recelo interno. El principal problema de Morena no es la oposición; es la cantidad de morenistas que hablan como oposición, pero en voz baja.
¿Qué hay de eso Richie?
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El surrealismo tropical alcanzó nivel de plataforma de streaming en la Riviera Veracruzana. El incendio del ‘yate fifí’, con ‘Lady’s del bienestar‘ incluidas, apuntaba a un accidente náutico hasta que apareció el diputado Zenyazen Escobar, navegando en moto acuática, listo para el rescate, la cámara y el discurso heroico.
Zen, como le dicen sus ‘amiguis’, pidió transparencia y ahí comenzó la función. Lo admirable fue la velocidad con la que convirtió el incendio en gira mediática: entrevistas, podcasts y reconstrucción épica incluidos. El problema no es el yate es el ridículo. Y en política el ridículo contamina más que unas ‘gotitas’ de combustible derramado en el Golfo de México.
Dentro de Morena ya hacen cuentas sobre cuánto cuesta cargar candidatos con ADN cuitlahuista: corruptos, ineptos, escandalosos y torpes como requisito curricular. Mientras tanto, Movimiento Ciudadano sigue soñando con crecer, el PRI permanece conectado artificialmente como refrigerador viejo que zumba pero no enfría, y el PAN libra una batalla más feroz contra sus propios apellidos que contra cualquier adversario electoral.
La oposición mexicana hasta parece reunión de exalumnos: mucha nostalgia, pocas ideas y demasiados resentimientos.
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Claudia Sheinbaum inauguró otra temporada del programa favorito del régimen: enemigos públicos en horario matutino. Ahora existe sección oficial para exhibir “Los mitómanos de la semana”. La mañanera nunca ha sido una conferencia de gobierno, ha funcionado como tribunal de inquisición producido por Laura Bozzo para ‘que pase el desgraciado’.
Y es que cuando aparecen señalamientos incómodos contra Morena, la estrategia no consiste en responder al contenido es desacreditar al mensajero. El debate deja de ser corrupción, crimen organizado o tráfico de influencias y se convierte en concurso nacional de herejes mediáticos.
La propaganda funciona hasta que la realidad decide transmitir en vivo, por eso, desde el púlpito presidencial, recomiendan: ‘no vean TV Azteca’.
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Y hablando de realidades incómodas, en Morena podrán fallar en seguridad, salud, crecimiento económico o combate a la corrupción, pero donde mantienen estándares olímpicos es en la mentira y la incongruencia.
Ahora ‘Andy’ López Beltrán quiere ser diputado federal por Tabasco. Sí, el mismo que hace tiempo presumía que era chilango por adopción y convicción y posaba entre cafés de la Roma y liturgias del obradorismo.
Pero, las convicciones envejecen rápido cuando urge el fuero.
Antes el PRI fabricaba cachorros de la revolución. Ahora Morena perfeccionó el modelo y produce príncipes de la transformación.
Pero como en la 4T ‘no son iguales’, las raíces ya no son culturales ni sentimentales, son presupuestales.







