Un posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán para reabrir el estrecho de Ormuz no devolvería al mercado petrolero a las condiciones previas al conflicto. Analistas y organismos internacionales advierten que la crisis ya modificó rutas, costos y estrategias energéticas.
De acuerdo con Axios, la Agencia Internacional de la Energía señaló que, aun después del retiro de minas en la zona, las exportaciones tardarían entre dos y tres meses en estabilizarse. El retraso afectaría a los países del golfo Pérsico, cuya producción y transporte siguen bajo presión.
Ben Cahill, analista de la Universidad de Texas en Austin, afirmó que la recuperación dependerá de la confianza de navieras y tripulaciones para volver a cruzar el estrecho de Ormuz. Indicó que persisten dudas sobre posibles cobros, restricciones o seguros adicionales impulsados por Irán, lo que podría provocar interrupciones periódicas en el tránsito marítimo.
Edward Fishman, exasesor del Departamento de Estado de Estados Unidos, sostuvo que funcionarios iraníes analizan aplicar nuevas tarifas a los buques petroleros. Según sus cálculos, el esquema podría generar ingresos anuales por decenas de miles de millones de dólares para Teherán, con proyecciones de hasta 100 mil millones.
El conflicto también modificó la percepción del riesgo en el mercado energético. Antes de la crisis, operadores y gobiernos mantenían una valoración menor sobre amenazas a la infraestructura y al transporte marítimo. Ahora, especialistas consideran que el costo del petróleo incorporará de forma permanente una “prima geopolítica”.
Clayton Seigle, investigador del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, afirmó que el entorno operativo será considerado de alto riesgo de manera constante, lo que impactará en los precios internacionales.
Frente a este escenario, países productores aceleran proyectos para reducir su dependencia del estrecho de Ormuz. Emiratos Árabes Unidos impulsa la ampliación de un oleoducto hacia el puerto de Fujairah para duplicar su capacidad de exportación fuera de la zona de conflicto.
En Estados Unidos, el aumento en los precios del crudo también modificó previsiones de producción. Antes del conflicto se estimaba una caída de 13.6 a 13.3 millones de barriles diarios entre 2026 y 2027. Las nuevas proyecciones apuntan ahora a un incremento hasta 14.1 millones de barriles por día el próximo año.







