En un nuevo movimiento de ajedrez geopolítico y económico, el Departamento de Estado de los Estados Unidos ha intensificado el cerco financiero sobre el régimen cubano. La administración estadounidense anunció una nueva batería de sanciones dirigida al corazón de los ingresos de la isla: el Ministerio de Turismo de Cuba, señalado por Washington como una de las principales cajas chicas para el financiamiento del gobierno que encabeza Miguel Díaz-Canel.

Sin embargo, detrás del discurso de confrontación, tras bambalinas se teje un singular proyecto inmobiliario con el que La Habana busca seducir a la Casa Blanca: un complejo turístico de superlujo en Cayo Santa María que llevaría por nombre “Isla Trump”.

El factor Bin Haidar y el nieto de Raúl Castro

La estrategia cubana para ablandar la postura de Washington pasa por el golfo Pérsico. El gobierno de Díaz-Canel ha estado buscando activamente capitales árabes. Entre los interesados destaca el consorcio Grupo Bin Haidar, originario de los Emiratos Árabes Unidos, cuya propuesta contempla la edificación de un imponente resort de lujo y dos torres de departamentos en el citado islote.

De acuerdo con revelaciones del diario de Abu Dhabi The National, el empresario emiratí ya habría establecido contactos con la familia Trump para negociar y adquirir los derechos de uso de su célebre apellido.

Esta audaz jugada de diplomacia comercial cuenta con el visto bueno y la operación de Raúl Guillermo Rodríguez, nieto de Raúl Castro y pieza clave en los canales de negociación directa entre La Habana y Washington.

Sanciones generalizadas: El cerco se cierra

Pese a la expectativa que genera este megaproyecto, la realidad diplomática actual entre ambas naciones sigue marcada por la hostilidad. Las recientes medidas coercitivas impuestas por el Departamento de Estado no se limitaron al sector turístico.

La lista negra de entidades sancionadas se amplió para estrangular otras áreas clave de la economía estatal cubana:

  • Corporación Antillana Exportadora: Clave en el comercio exterior.
  • Empresas del sector energético: Monopolios estatales de combustible y electricidad.
  • Grupo Empresarial de Transporte Marítimo Portuario: Controladora de la logística aduanera e importaciones.
  • Asociaciones civiles vinculadas a las Fuerzas Armadas: Agrupaciones dedicadas a la doctrina y movilización militar de la población civil.

Con estas medidas, Washington busca cortar de tajo los flujos de divisas que sostienen al aparato estatal, mientras el régimen de la isla quema sus últimos cartuchos intentando atraer inversiones multimillonarias bajo una marca que resulta sumamente familiar para la política estadounidense.

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