En un movimiento que marca distancia del discurso de seguridad de la Casa Blanca, México, Brasil y Singapur decidieron no asistir al encuentro internacional convocado por el gobierno de Estados Unidos para analizar lo que califican como el “resurgimiento del terrorismo político de extrema izquierda”.

A pesar de que el foro buscaba consolidar un bloque de contención en el continente, la ausencia de las dos principales economías de América Latina diluyó el alcance de la convocatoria de Washington, la cual reunió a representantes de decenas de países de Europa, Asia y América.

De una lista total de 67 delegaciones invitadas, la representación de América Latina quedó fragmentada. Mientras naciones como Argentina, Chile, Perú, Colombia, Bolivia y los países de Centroamérica acudieron al llamado, la delegación mexicana justificó su inasistencia de manera diplomática.

Fuentes oficiales de la Cancillería confirmaron que el responsable de la política exterior para la región, Roberto Velasco, se disculpó formalmente y declinó la invitación argumentando estrictos compromisos de agenda previamente programados.

El discurso central del evento estuvo a cargo del senador Marco Rubio, quien lanzó una dura advertencia a los diplomáticos y enviados internacionales. Rubio argumentó que la violencia de corte radical no es un concepto inventado por sectores conservadores, sino una amenaza histórica real.

“El terrorismo político de extrema izquierda no es una novedad reciente ni un fenómeno moderno (…). Durante la mayor parte de la era moderna, fue la forma dominante de violencia política”, aseveró Rubio ante el auditorio.

El legislador estadounidense lamentó que los gobiernos globales subestimen este riesgo y señaló que los indicadores actuales muestran un repunte de estas actividades, equiparando las movilizaciones y disturbios ocurridos en Estados Unidos durante 2020 con las épocas más oscuras de América Latina.

Para dar peso a su tesis, Rubio evocó la memoria histórica de la región durante las décadas de 1970 y 1980, recordando las olas de secuestros, atentados y ejecuciones perpetradas por grupos guerrilleros y subversivos como:

  • Los Tupamaros en Uruguay.
  • Los Montoneros en Argentina.
  • Las FARC y el ELN en Colombia.

La cumbre concluyó con un llamado de Washington a estrechar la vigilancia e intercambio de inteligencia, una iniciativa en la que, al menos por ahora, México y Brasil han preferido mantener su distancia.

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