Las tensiones en Oriente Medio alcanzaron un punto de máxima alerta militar tras una ofensiva nocturna coordinada por el Ejército de Irán. Mediante el uso combinado de misiles de alta precisión y drones kamikaze, las fuerzas iraníes atacaron instalaciones estratégicas de Estados Unidos en Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos durante las primeras horas de este jueves.

En territorio kuwaití, los proyectiles impactaron de forma directa en la base aérea Ahmed Al-Jaber, enclave fundamental para la logística militar estadounidense en la región. El reporte de la incursión confirma severas afectaciones en las infraestructuras clave del complejo, afectando hangares de cazas de combate, depósitos de equipamiento y los sistemas de comunicaciones satelitales.

De manera paralela, la ofensiva aérea se dirigió hacia los Emiratos Árabes Unidos, concentrando el fuego sobre la base militar de Al-Minhad, sitio operativo determinante para el transporte de personal y el suministro de las tropas aliadas.

Mediante un comunicado oficial, el mando militar de Teherán justificó la operación como una represalia directa por la muerte de civiles y efectivos de sus Fuerzas Armadas. Asimismo, la institución advirtió que continuarán ejecutando acciones militares de carácter destructivo contra las posiciones angloestadounidenses hasta alcanzar sus objetivos estratégicos.

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