La promesa de estabilidad laboral se convirtió en un espejismo de burocracia e incertidumbre económica para cientos de maestros de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV). A pesar de haber firmado sus contratos con la administración estatal para integrarse formalmente a la nómina, las autoridades no han liberado un solo centavo de los honorarios correspondientes a los dos cuatrimestres laborados en lo que va del año.
La problemática afecta directamente a los formadores de más de 30 sedes distribuidas en la zona conurbada de Veracruz, Boca del Río y Medellín de Bravo, entre otras demarcaciones.
El académico Alexis Beristain, docente de las facultades de Contabilidad y Derecho, expuso que el retraso abarca los periodos de enero a abril y el de mayo a agosto, este último a punto de concluir. Cada catedrático percibe un estipendio de entre 1,860 y 1,890 pesos por asignatura impartida; en su caso particular, la falta de retribución asciende a casi 22,300 pesos.
“Ya hay un contrato que firmamos con la Secretaría de Finanzas y gente de UPAV para que seamos los docentes oficiales, como lo dijo la gobernadora, pero hasta el día de hoy no se ha dado la certeza jurídica”, recriminó el docente.
Afectación en las aulas
El ahogamiento financiero ya traspasó el ámbito personal de los educadores para impactar de lleno en la dinámica académica. Ante la severa escasez de recursos para costear traslados y material didáctico, diversas sedes se han visto obligadas a mantener la educación a distancia en carreras con alta exigencia práctica como Derecho, Psicopedagogía, Contabilidad y Gastronomía.
Los docentes solicitaron la intervención urgente de la gobernadora Rocío Nahle García; la rectora de la institución, Omega Rosales; y el titular de la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan), Miguel Reyes Hernández. Aunque el discurso oficial sostiene que el presupuesto se ha comenzado a dispersar, en las aulas la realidad es otra: los maestros siguen trabajando de a gratis y con el contrato en la mano.







