En este fin de semana, los océanos del mundo alcanzaron los 21.1 grados centígrados en promedio, lo cual supera la marca establecida en marzo de 2024; el fenómeno de El Niño podría calentar las aguas aun más en los próximos meses

De acuerdo con al menos dos observatorios meteorológicos distintos, y varios expertos, durante este fin de semana la temperatura promedio del mar a nivel global alcanzó las temperaturas más altas jamás registradas. Además, la información indica que las costas mexicanas que dan al Pacífico y al Golfo de México están entre las más calidas.

La información del Climate Change Institute de la Universidad de Maine indica que, desde principios del mes de junio, la temperatura global del mar ha sido la más elevada para cualquier año durante un verano boreal. Sin embargo, no había alcanzado los niveles máximos que ocurrieron a principios de marzo de 2024, al término del verano en el hemisferio sur del planeta.

Sin embargo, los pasados viernes 21 y sábado 22 de agosto, las temperaturas oceánicas mundiales llegaron a un promedio de 21.1 grados centígrados, superando por poco el récord diario medio establecido en 2024, le dijo a The Associated Press Samantha Burgess, responsable estratégica del servicio climático europeo Copernicus.

Por su parte, el matemático retirado Eliot Jacobson, que ha hecho un seguimiento diario de los indicadores del clima global en su cuenta de X, analiza los datos del observatorio Climate Reanalyzer (del Climate Change Institute) para ver qué tanto se desvían las temperaturas actuales de las que había entre 1982 y 2011. 

En este último análisis, las temperaturas de este mes de agosto, con respecto a la línea base de 1982-2011, aún quedan un poco por abajo de los registradas en marzo de 2024.

Aun así, Jacobson señala que la “nueva normalidad” en realidad significa que “ya no hay normalidad”, una opinión con la que coincide Boris Worm, profesor de biología en la Universidad Dalhousie de Canadá, pero con respecto al fenómeno de El Niño. 

Apenas empieza el fenómeno de El Niño

Burgess le explicó a la AP que normalmente, dado que la mayor parte del hemisferio sur es océano, la temperatura global de la superficie del mar alcanza su punto máximo en marzo y abril, cuando el verano austral llega a su fin.

Pero este año el récord se estableció en agosto, añadió la experta.

Además, apuntó que los océanos seguirán calentándose hasta que el actual El Niño —un calentamiento natural y temporal de partes del Pacífico que eleva las temperaturas a nivel global— alcance su apogeo, que se espera en algún momento entre los próximos meses de noviembre y enero.

Dado que El Niño ya tiene la misma magnitud que han tenido otros recientes y sigue creciendo; se espera que en su punto máximo alcance niveles sin precedentes, indicó Burgess.

“Lo que me hunde el corazón es que esto empiece tan temprano y esté tan fuera de lo normal que sabemos que, cuando llegue a su pico, no va a tener precedentes”, le dijo el biólogo canadiense Boris Worm a la AP. “No se supone que el océano haga esto”.

“Es que lo normal ya no existe”, agregó.

Calor anormal en las costas mexicanas 

El observatorio Climate Reanalyzer mapea los datos de temperatura del mar de dos maneras, una absoluta y otra relativa o temperaturas anómalas, es decir, desviaciones de la norma o los promedios usuales.

De acuerdo con el primero de esos mapas, las mayores anomalías se ubican actualmente en las temperaturas del océano Pacífico frente a las costas de Perú (país donde se bautizó al fenómeno de El Niño) y Ecuador, además del mar ubicado al este de Japón y la península de Kamchatka, en el Mediterráneo en torno a Italia y, en pequeña medida, al oeste de Baja California.

En el mapa de las temperaturas absolutas, las mayores se registran en los mares tropical de todo el mundo, y las más elevadas están en los mares en torno a la península arábiga, seguidas por las costas mexicanas en general, tanto las del Pacífico (en especial al sur de la península de Baja California) como las del Golfo de México. 

“Un océano tan cálido desestabiliza los patrones meteorológicos y amenaza la seguridad alimentaria, la prosperidad económica y la vida marina”, escribió a la AP Jane Lubchenco, oceanógrafa y exdirectora de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés)

Publicidad