En el marco del aniversario del 11 de septiembre, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, calificó como “terrorismo de Estado” y “plan genocida” la política de presión económica que ejerce el gobierno de Estados Unidos para asfixiar a la población de la isla.
A través de sus redes sociales, el mandatario caribeño recordó que Cuba ha sido víctima de agresiones violentas a lo largo de más de seis décadas, con un saldo histórico de 3 mil 400 muertos y 2 mil 099 heridos. Bajo ese contexto, afirmó que someter a un pueblo mediante el desabastecimiento y el bloqueo constituye una variante de agresión sistemática.
Díaz-Canel citó al fallecido líder Fidel Castro para señalar que el combate global contra la violencia debe incluir el cese de las prácticas genocidas y el respeto a las normas internacionales de paz.
Por su parte, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, comparó los efectos del embargo, el bloqueo petrolero y las sanciones financieras con un “genocidio silencioso”, al tiempo que criticó las declaraciones del secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, quien reconoció recientemente la aplicación de las sanciones más severas en la historia bilateral.
La postura de La Habana se da en un momento de máxima fricción diplomática entre ambas naciones, acentuada por la profunda crisis económica que atraviesa la isla y el endurecimiento de las medidas coercitivas por parte de Washington.







