La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, anunció el jueves su dimisión, poniendo fin a meses de especulaciones sobre su futuro justo cuando Europa entra en un periodo de creciente volatilidad económica y polarización electoral.
Lagarde dejará el cargo el 7 de febrero, lo que dará tiempo a los actuales líderes de la Unión Europea para elegir a un sucesor con suficiente antelación a las elecciones presidenciales francesas, en las que, según las encuestas, la candidata de extrema derecha Marine Le Pen es la favorita para ganar.
La decisión llega mientras el BCE combate los riesgos inflacionarios derivados de un choque petrolero vinculado a Irán y en un momento en que unfuerte aumento de los rendimientos de los bonos, especialmente en Francia, amenaza con frenar el crecimiento.
“Dejo esta institución con la sensación del trabajo bien hecho y un BCE preparado para el futuro”, dijo Lagarde en un breve video difundido en las redes sociales.
Una fuente con conocimiento directo del asunto dijo que Lagarde había dimitido para poder pronunciarse sobre cuestiones políticas de su Francia natal y el ámbito internacional. Como presidenta del BCE, se esperaba que mantuviera la neutralidad para preservar la independencia de la institución.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, dijo en un comunicado que el proceso para encontrar un sucesor de Lagarde comenzaría de inmediato. Los antiguos gobernadores de los bancos centrales de Países Bajos y España, Klaas Knot y Pablo Hernández de Cos, figuran como los principales candidatos.
“Los sucesores que se barajan son dos banqueros centrales muy competentes y de reconocida trayectoria, así que para los mercados no supondrá una gran diferencia”, dijo Piet Haines Christiansen, economista de Danske Bank.
Los mercados financieros apenas se movían tras el anuncio, mientras algunos analistas señalaban que el BCE ya se había forjado una reputación que trascendía a cualquiera de sus dirigentes.
“El BCE es ahora una institución bastante consolidada y el mercado conoce su forma de operar”, dijo Simon Dangoor, responsable de inversión macroeconómica en renta fija de Goldman Sachs. “Creemos que el comportamiento institucional probablemente perdurará más allá de Lagarde y será bastante similar, sea quien sea quien tome el relevo”.
El mandato de Lagarde estaba previsto que se prolongara hasta finales de octubre de 2027, pero los rumores sobre una salida anticipada llevaban meses intensificándose, y se barajaba el Foro Económico Mundial como posible destino.
Subidas de tasas y turbulencias en los bonos
Esta decisión se produce en un momento en que el BCE se encuentra en pleno ciclo de subida de tasas, con el objetivo de evitar que una crisis de los precios del petróleo vinculada a la guerra en Irán se traslade a otros precios y a los salarios.
Pero también debe hacer frente a un repunte de los rendimientos de los bonos del Estado, especialmente en una Francia muy endeudada, que ha elevado los costos de financiación para los hogares y las empresas y que, según Lagarde, frenará el crecimiento y la inflación.
Atrapado entre una inflación persistente, alimentada por un nuevo repunte de los costos energéticos, y unas condiciones de financiación cada vez más adversas, se espera que el BCE mantenga este jueves su tasa de depósito en el 2.5%, al tiempo que da a entender que sigue siendo probable otra subida, posiblemente ya en diciembre.
El BCE tiene previsto anunciar su decisión sobre las tasas de interés a la 1:15 de la tarde del jueves, seguida de la rueda de prensa habitual de Lagarde.
Los mercados monetarios descontaban otras tres subidas de tasas del BCE de aquí a finales del próximo año, lo que llevaría la tasa de depósito al 3.25%, un nivel considerado de forma generalizada como restrictivo para el crecimiento económico.







