La inteligencia belga identifica entre las amenazas a la seguridad el «extremismo nihilista» de grupos organizados como la red 764, una corriente que se inspira en ideologías como el antisemitismo y el racismo, la misantropía, el satanismo y la cultura skinhead y que está vinculada a abusos a menores y a prácticas de extorsión.
«A pesar de la presencia de diversas fuentes de inspiración, existe un marco de referencia reconocible y relativamente coherente, lo que permite hablar de una ideología definida que, en la actualidad, se aproxima más al extremismo de derechas», señala el informe anual de la Seguridad del Estado, publicado este jueves.
El documento, que también recoge amenazas como el espionaje, el yihadismo o el crimen organizado, también se fija en una nueva corriente presente «de manera estructural en Bélgica».
Los miembros de agrupaciones nihilistas se reúnen en foros de discusión en diversas plataformas, donde practican el chantaje, el «doxing» (recopilar y difundir información personal con fines maliciosos), difunden imágenes de abusos sexuales a menores e incitan a la autolesión, al suicidio y al maltrato animal.
Las motivaciones y las ideas de sus integrantes «varían considerablemente, pero el denominador común es la apología de un mundo en el que el más fuerte domina» y la aspiración de «provocar el colapso de la sociedad para crear lo que ellos denominan un ‘mundo elitista’», explica la Seguridad del Estado de Bélgica.
Red 764
Entre esos grupos, que están «interconectados gracias a miembros comunes, objetivos similares y una comunicación compartida», el contraespionaje belga dedica especial atención a la red 764, que el documento describe como «una comunidad extremista transnacional compuesta por cientos de grupos de discusión privados y públicos, activos en particular en Telegram y Discord».
La red 764 fue creada en 2021 por Bradley Cadenhead, un estadounidense de 15 años de Stephenville, localidad de Texas de cuyo código postal deriva el nombre de la organización.
Se trata de una rama surgida de la escisión de una red criminal tras la detención de varios de sus dirigentes por manipulación, secuestro, violación, abusos sexuales a menores y chantaje.
El fundador del grupo combinaba misantropía, satanismo y aceleracionismo de extrema derecha, orientado a provocar el colapso de la sociedad. Utilizaba la red para difundir propaganda y manuales, hasta que en agosto de 2021 fue detenido y en mayo de 2023 fue condenado a 80 años de cárcel por múltiples cargos de posesión de pornografía infantil.
«La violencia extrema se justifica bajo el pretexto de ser un arma psicológica contra los fundamentos de la sociedad (…). La crueldad y las imágenes de abusos sexuales cometidos contra menores constituyen ideales a alcanzar; estas actividades pueden utilizarse como moneda de cambio para obtener privilegios y reconocimiento dentro de la comunidad», resume el documento.
El contraespionaje belga añade que el sadismo también se considera un «signo distintivo» del grupo para diferenciar entre las personas «dignas» e «indignas», de forma que, «cuanto más sádico, mayor es el reconocimiento».
«Desde la detención de Cadenhead y de otras personas vinculadas a la red 764, esta se ha fragmentado en innumerables grupos que se suceden a un ritmo sostenido, en la medida en que los miembros de la red suelen albergar la ambición de dirigir su propio grupo», concluye el informe.
Menores y videojuegos
Los miembros de este «movimiento transnacional buscan principalmente a personas vulnerables, como niños o personas que padecen trastornos mentales, en plataformas de videojuegos y comunidades de apoyo en línea».
Tras ganarse su confianza, las víctimas son chantajeadas, manipuladas y, en algunos casos, forzadas a captar a otras personas, lo que las convierte en prisioneras de la red.
Bélgica no ha sufrido por ahora atentados nihilistas, pero los servicios de inteligencia piden estar alerta, y tampoco descartan acciones violentas que impliquen armas blancas, vehículos o sustancias tóxicas, así como incendios provocados.
«Leves indicios muestran que la red tiende cada vez más hacia un modus operandi que privilegia acciones físicas concretas de violencia», agrega el informe.
La responsable de la organización de protección de menores Child Focus Nel Broothaerts explicó en declaraciones a RTBF cómo pueden percatarse los adultos de ciertos indicios en los menores.
«Cuando un joven se repliega sobre sí mismo, se vuelve extremadamente reservado sobre sus actividades en línea o muestra signos de angustia, hay que atreverse a hacer preguntas y a pedir ayuda», recomendó.







