Por Omar Piña

[Talento y disciplina de Javier Garciadiego]

Antes de finalizar la primera década del siglo XX, James Creelman trabajaba para la versión norteamericana de la revista Pearson´s Magazine, una publicación mensual que se interesaba en los temas latinoamericanos. Creelman era un reputado periodista de origen canadiense formado en Nueva York. En su lista de entrevistados célebres hay que incluir al jefe sioux “Toro Sentado”, al nacionalista húngaro Louis Kossuth, al escritor León Tolstoi y al Papa León XIII. Acostumbrado al trato con grandes personalidades y estadistas, en las primeras semanas de diciembre de 1907 se trasladó a México para entrevistar al general Porfirio Díaz.

A partir de aquellas sesiones con el entonces mandatario mexicano, Creelman compuso un reportaje titulado “El presidente Díaz, Héroe de las Américas” que la Pearson´s Magazine incluyó en su entrega de marzo de 1908. El texto abarcó unas 50 páginas en su versión en inglés y constaba de dos partes, la primera fue la entrevista y la segunda era una biografía del personaje en cuestión. La impresión estaba lista para mediados de febrero.

Consideremos el suceso como parte de la narrativa histórica dedicada a la crisis de la dictadura porfiriana. En los libros escolares se le llama sencillamente “la entrevista Díaz-Creelman”. Se toman como uno de los puntos de partida las opiniones del viejo dictador sobre la democracia y la posibilidad de una transición política en el México de entonces. Entre las declaraciones que don Porfirio hizo a Creelman, dijo que vería con buenos ojos un relevo en la presidencia de la república, que tendría que verificarse dos años más tarde, en 1910. El resultado es conocido, pero…

Dada la importancia del entrevistador y el peso del entrevistado, el encuentro se preparó con antelación. Es interesante advertir que para 1908, la Constitución de los Estados Unidos de Norteamérica permitía la reelección y su entonces presidente, Theodore Rooselvelt intentaría la tercera ocasión. Don Porfirio, el caudillo del siglo XIX, cumpliría los 80 años e iría por su séptima reelección. Pero también se dijo que la entrevista tenía una finalidad directa en el territorio norteamericano, tranquilizar a los inversionistas y a los políticos.

Otra versión igualmente radical sostiene que “la presión” provenía del gobierno de Washington, ya porque deseaba comprometer a don Porfirio con la aceptación de un cambio ordenado en México y con la llegada al poder de un hombre más joven y democrático (Garciadiego, 2013).

La entrevista fue publicada en español en el periódico El Imparcial los días 3 y 4 de marzo de 1908. Otros medios afines al gobierno porfirista también la publicaron. La realidad era que el 80% de los mexicanos de entonces no sabían leer ni escribir. Pero ese 20% alfabetizado estaba conformado por las crecientes clases medias y un mínimo porcentaje del grupo que ostentaba el poder en la dictadura. Los que fueron lectores directos no se creyeron las declaraciones del anciano presidente, aunque prefirieron tomar en serio eso de que el viejo dictador vería con buenos ojos la organización de instituciones políticas que prepararan el camino a la democracia.

El sistema político porfirista estaba fincado en una naturaleza y temporalidad desfasadas. Se trataba del típico caudillo del siglo XIX implantado en un siglo XX, que exigía un sistema político moderno. Es posible que la clase política del Porfiriato presionara a un Díaz anciano para que permaneciera en el poder, pues así convenía a sus intereses. 

Lo cierto es que, a partir de junio de 1908, comenzaron a salir declaraciones de los gobernadores de Coahuila, Chihuahua, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nuevo León, Puebla, San Luis Potosí, Tabasco y Veracruz. Ellos imploraban a don Porfirio que revocara lo dicho a Creelman y conservara la decisión de reelegirse. 

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Para mascar a fondo:

Garciadiego, J. (2013), Ensayo de historia sociopolítica de la Revolución mexicana, Ciudad de México, El Colegio de México.

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