El Gobierno de México descartó de manera categórica responder a Estados Unidos con la misma moneda tras los recientes anuncios arancelarios de Donald Trump. La estrategia de la administración mexicana se centra en frenar la escalada del conflicto comercial y proteger las ventajas logradas dentro del marco del T-MEC, en lugar de engancharse en una espiral de represalias.

Así lo confirmó Marcelo Ebrard, secretario de Economía, quien enfatizó que una respuesta punitiva contra la principal potencia económica del planeta no solo resultaría contraproducente, sino inviable a largo plazo.

“Nosotros hemos escogido una línea de no escalar el conflicto porque si pones aranceles, ellos van a poner más aranceles o van a subir las tarifas, y es muy improbable que al final del día les ganes porque es la economía más grande del mundo”, expresó Marcelo Ebrard, Secretario de Economía

El blindaje del T-MEC ante los nuevos gravámenes

El giro en las políticas de Washington sustituyó las sanciones comerciales de la Sección 122 por medidas enfocadas en trabajo forzoso bajo la Sección 301. A pesar de este ajuste jurídico por parte de Estados Unidos —que afecta a cerca de 60 naciones—, las reglas del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá mantendrán protegido al sector exportador nacional.

  • Arancel cero conservado: Aproximadamente el 85% de las exportaciones mexicanas continuará ingresando al mercado estadounidense sin pagar impuestos de importación, al estar amparadas en las reglas de origen del T-MEC.
  • El 15% restante sin cambios: Los productos que no cumplen con los criterios del tratado mantendrán el gravamen del 10% que ya venían pagando, sin sufrir incrementos adicionales.

Desde la Secretaría de Economía se recalcó que el trato preferencial permite a México conservar una ventaja competitiva clave frente a otras economías globales que enfrentarán barreras más duras.

La distancia con la postura de Canadá

El pragmatismo de la postura mexicana contrasta con los primeros amagos de Ottawa. El primer ministro canadiense, Mark Carney, criticó inicialmente las decisiones unilaterales de Washington acusándolas de violar el T-MEC y amagó con imponer aranceles de respuesta.

No obstante, en las últimas horas la postura canadiense también ha matizado su tono, virando hacia la búsqueda de acuerdos y negociaciones multilaterales antes de activar represalias comerciales. Para México, la prioridad sigue siendo clara: certidumbre operativa, diálogo diplomático y la preservación del acuerdo trinacional como principal escudo económico.

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