Para evitar una escalada insostenible en sus compromisos financieros, la economía mexicana requiere un ajuste fiscal adicional superior al 1.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) durante este año, advirtió Renzo Merino, vicepresidente y analista soberano de Moody’s Ratings.
Durante su participación en el foro Inside LatAm México 2026, el representante de la calificadora —que recientemente modificó de estable a negativa la perspectiva crediticia del país— señaló que los recurrentes rescates financieros a Petróleos Mexicanos (Pemex) continúan deteriorando las métricas de déficit y endeudamiento nacional.
Déficit y Pemex: Los factores de presión
Moody’s proyecta que el déficit fiscal se ubique entre el 4% y el 4.5% del PIB al cierre de este año, considerando un crecimiento económico estimado en apenas 1 por ciento. Esta brecha impide que la carga de la deuda pública se estabilice bajo las condiciones actuales.
La situación contrasta con las estimaciones de la Secretaría de Hacienda, que proyecta una deuda pública de 54.9% del PIB para el cierre de 2026 y de 55.8% para 2027. No obstante, la calificadora advierte que el endeudamiento podría escalar hasta el 60% del PIB en el mediano plazo de no implementarse medidas correctivas drásticas.
El impacto en las finanzas públicas también se refleja en el costo de financiamiento. Mientras que en 2021 el pago de intereses consumía el 11% de los ingresos gubernamentales, actualmente este rubro absorbe aproximadamente el 17%.
En apenas dos años, la carga de la deuda pasó de representar el 40% del PIB en 2023 a superar el 49% al cierre de 2025, un incremento de casi 10 puntos porcentuales que evidencia la rapidez del deterioro fiscal.
Críticas al modelo de rescate petrolero
La presión sobre la nota soberana de México se da en un contexto donde agencias internacionales y especialistas cuestionan la dependencia financiera de la petrolera estatal. Bloomberg apuntó recientemente que el costo de apoyar a la empresa arrastra los bonos soberanos hacia la categoría de riesgo, mientras que analistas internacionales han calificado el esquema de subsidios como un lastre estructural para el presupuesto federal.
Ante este panorama, Moody’s anticipa que la ruta de consolidación fiscal del Gobierno federal será considerablemente más lenta de lo prometido originalmente, lo que mantendrá la presión sobre la calificación crediticia del país en los próximos años.







