La utilidad neta de la banca comercial en México sumó 104 mil 740 millones de pesos entre enero y abril de 2026, una cifra que, en términos reales, se mantuvo prácticamente sin cambios respecto al mismo periodo del año anterior, de acuerdo con datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

El resultado confirma una tendencia de estabilidad en las ganancias del sector bancario observada durante los últimos cuatro años.

La principal causa del estancamiento fue la reducción de los ingresos por intereses. Durante el primer cuatrimestre del año, la banca obtuvo 576 mil 392 millones de pesos por este concepto, monto que representó una disminución real de 10.1 por ciento en comparación con el mismo lapso de 2025.

La caída coincide con el ciclo de reducción de tasas de interés impulsado por los bancos centrales en distintos países, incluido México. Sin embargo, el entorno internacional cambió tras el recrudecimiento de los conflictos en Medio Oriente, situación que impactó el mercado energético y elevó los costos de insumos estratégicos como combustibles y fertilizantes.

El aumento en los precios de la energía se trasladó a sectores como transporte y alimentos, generando nuevas presiones inflacionarias. Este escenario frenó las expectativas de una disminución más acelerada en las tasas de interés e incluso abrió la posibilidad de futuros incrementos para contener la inflación.

Otro factor que afectó los resultados de la banca fue el incremento en las reservas preventivas para riesgos crediticios. Según la CNBV, estas alcanzaron 81 mil 869 millones de pesos al cierre de abril, cifra 18.1 por ciento superior, en términos reales, a la registrada un año antes y la más alta desde 2020.

Las mayores provisiones se concentraron en los créditos al consumo, donde las reservas ascendieron a 70 mil 131 millones de pesos, un incremento anual de 15 por ciento y el nivel más elevado desde 2007.

En el segmento de vivienda también se registró un aumento significativo. Las reservas destinadas a cubrir riesgos en créditos hipotecarios crecieron 30.4 por ciento en términos reales respecto al año anterior.

Tasas de interés y perspectivas

Entre 2024 y mayo de 2026, el Banco de México redujo en 15 ocasiones su tasa de referencia, pasando de 11.25 a 6.5 por ciento.

La inflación, que en julio de 2025 descendió a 3.51 por ciento y se ubicó dentro del rango objetivo de Banxico, repuntó tras el inicio de las tensiones en Medio Oriente. Durante los meses siguientes alcanzó niveles superiores a 4 por ciento y en mayo de 2026 se ubicó en 3.94 por ciento.

Analistas advierten que una prolongación de las presiones sobre los precios internacionales del petróleo podría generar nuevos episodios inflacionarios y modificar nuevamente la política monetaria.

Aunque tasas más altas suelen aumentar los ingresos financieros de los bancos, también encarecen el crédito para empresas y consumidores, reducen la demanda de financiamiento y limitan la actividad económica.

En este contexto, los organismos nacionales e internacionales han ajustado a la baja sus expectativas de crecimiento para México durante 2026.

La Secretaría de Hacienda mantiene la previsión más alta, con un crecimiento de 2.3 por ciento. El Fondo Monetario Internacional estima una expansión de 1.6 por ciento y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe proyecta 1.5 por ciento.

Por su parte, el Banco Mundial calcula un crecimiento de 1.3 por ciento, mientras que el Banco de México prevé una expansión de 1.1 por ciento. La estimación más baja corresponde a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, que anticipa un avance de apenas 0.8 por ciento del Producto Interno Bruto.

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