La crisis humanitaria en el país no da tregua. Mientras la cifra oficial de víctimas supera con creces las 133 mil personas desaparecidas y no localizadas, el aparato de justicia responde con un rotundo fracaso: menos del 1% de los delitos denunciados culminan en una sanción efectiva.

La cruda radiografía fue presentada por el Rector de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, Dr. Luis Arriaga Valenzuela, S.J., quien advirtió que la paz en el país es solo un espejismo mientras persista la debilidad de las instituciones y la impunidad sistémica.

Un sistema que cobija la impunidad

Durante el Seminario Intercolegiado Alternativas para la Paz, la Reconciliación, la Memoria y la Verdad en México y Colombia, Arriaga Valenzuela alertó que el 93% de los delitos en México ni siquiera se denuncian. Peor aún: del escaso porcentaje que llega a los ministerios públicos, solo el 0.77% alcanza una sentencia castigadora.

“La paz sin justicia es, en el mejor de los casos, una tregua y, en el peor, una forma de violencia disfrazada de orden”, sentenció el Rector.

A la catástrofe de las mas de 133 mil desapariciones, se suma el reguero de sangre que dejó 2025 con 27 mil 989 homicidios dolosos. Aunque la cifra representó una ligera baja respecto al periodo previo, sigue significando decenas de miles de familias destrozadas.

El espejismo militarista

El representante de la IBERO puso bajo la lupa la estrategia militarista instaurada desde 2006. Al retomar los análisis del especialista Ernesto López Portillo, advirtió que la sustitución de policías civiles por fuerzas armadas debilita el marco legal, suprime contrapesos y margina a las comunidades golpeadas.

Para el académico, el despliegue de las Fuerzas Armadas se ha abordado de forma errónea como un parche técnico, cuando el verdadero foco de la crisis es la podredumbre y reconstrucción institucional.

Justicia real, no simulación

El Rector enfatizó que la verdadera pacificación requiere verdad, memoria y reparación integral. Subrayó que sancionar al autor material es insuficiente si las cúpulas que dieron las órdenes operan con impunidad y las instituciones permiten la repetición de los crímenes.

Ante las redes macrocriminales y el narcotráfico que azotan a México y Colombia, Arriaga cuestionó si los esquemas tradicionales de seguridad y justicia transicional siguen siendo útiles, llamando a la universidad pública y privada a involucrarse directamente en el territorio junto a las familias golpeadas por la violencia.

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