En plena pugna por la candidatura morenista al gobierno del estado en 2024, comienzan a darse señales nada positivas para los deseos de AMLO. A tono con lo que sucede en otras entidades federativas, las cosas que hacen sus pupilos en Veracruz se contraponen con el discurso del jefe, que presume austeridad, una transformación y, sobre todo, la insistencia de que todos ellos son diferentes.
Y suena totalmente contradictorio, cuando Sergio Gutiérrez Luna, y ahora Rocío Nahle, andan haciendo campaña en el estado, con grandes espectaculares en avenidas y carreteras para promoverse como prospectos a ese cargo. Y en ambos casos, los funcionarios cuitlahuistas insistiendo en que el gobierno no ha pagado esas publicidades, sino que, son auténticas manifestaciones sociales de apoyo, “puesto que ambos son reconocidos y eficaces en sus respectivas posiciones”. Lo que no saben es que esos artilugios de la mercadotecnia poco han servido en anteriores ocasiones, en las que también hubo espléndidos presupuestos públicos para tirar a la basura.
En el caso de Rocío Nahle, faltará observar, en su momento, si a chaleco y a su estilo contra la Ley, López Obrador trata de imponer a una zacatecana como gobernadora veracruzana, ignorando la Constitución Política del Estado de Veracruz. Si al final lo impone, la señora contará votos, pero en contra. La sociedad está al tanto de la manera en que Nahle se conduce, con todo y las ‘encuestas inalcanzables’ que difunden voceros orgánicos.
Otro modo espectacular de tropezar y destruir cualquier rasgo de simpatía con el gobernante actual, es el caso de la deuda pública, que, en lugar de disminuir, se ha ido incrementando, conforme avanzan los seis años del ejercicio gubernamental, asunto de interés periodístico que ha llenado horas de publicaciones en contra y de débiles defensas desde el palacio de gobierno. 54,514 millones de pesos, informa el gobernador (con datos al primer semestre de 2021), es la deuda actual de los veracruzanos, donde, a su propio decir, se gastan más de 4,500 millones de pesos en pago de intereses.
Pero la más espectacular caída de Cuitláhuac, se dio al día siguiente de la flamante inauguración del hospital regional de Perote, cuyo rescate del abandono oficial costó 130 millones de pesos (aseveró el gobernante). El jueves pasado los veracruzanos amanecieron con la noticia que dio Palabras Claras, incluyendo videos de la inundación en varias áreas, supuestamente a causa de la descompostura de un equipo y calderas, inutilizando instalaciones recién estrenadas y hasta área de camas nuevas.
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Todo esto, sin contar con las inconformidades de las familias de casos de mujeres desaparecidas o asesinadas, donde la fiscal del estado Verónica Hernández brilla por su inoperancia y exceso de rollos. Situación similar sucede en lo relativo a la inseguridad pública en muchas regiones donde la delincuencia hace de las suyas. Coatzacoalcos es un ejemplo junto a otras ciudades del país, donde la población y el sector empresarial no encuentran respuestas apropiadas ni acciones de mejora.
Si así construyen candidaturas los morenistas, de igual manera seguirían destruyendo a Veracruz. Los ciudadanos veracruzanos no se equivocarán dos veces.







