El más grave error que ha cometido el presidente de la república durante su gestión, es el relacionado con su irresponsabilidad y falta de sensibilidad en el asunto de la vacunación contra el Covid-19 a los médicos privados, que debió haber autorizado sin distingo a todos los trabajadores de la salud en México desde semanas atrás. 

AMLO prefirió vacunar a los integrantes del sector educativo de algunos estados, que muchos ciudadanos en el país vieron con extrañeza. Pero el colmo de todo fue cuando declaró -con fría indiferencia- que el gobierno ya había vacunado a todos los médicos del país, sugiriendo que los inconformes están equivocados o están exagerando las cosas por politiquerías.

Pero las inconformidades sociales siguen hora tras hora, manifestándose en todos los escenarios y en las conversaciones públicas y privadas. Ayer mismo el periódico NOTIVER de Veracruz hablaba de la muerte de dos distinguidos médicos, ocurridas en horas previas. También el medio de comunicación informaba con fotografía incluida, la vacunación de doctores y enfermeras en uno de los hospitales públicos de esa ciudad.

El manejo equivocado de López Obrador en este tema, constituye un verdadero autosabotaje presidencial a las elecciones del 6 de junio próximo. ¿O acaso pensará el mandatario nacional que la sociedad, que las familias de esos trabajadores de la salud, y que los propios médicos y enfermeras que ansían y necesitan la vacuna, van a olvidar ese desprecio del jefe de la república y primer morenista de México a los que están en posiciones de atención a enfermos o portadores del virus, sin más defensa que la fe y la sana distancia? 

Desde luego que esos mexicanos no lo perdonarán como presidente, y como castigo electoral, hasta podrían cambiar el destino de su voto hacia otros partidos distintos a MORENA.

Veamos los números reales y contantes y que debieran ser preocupantes. A finales de 2018 el INEGI informó que en el sector salud nacional estaban registrados 2 millones, 204 mil, 897 puestos de trabajo pagado, representando el 5.1% del empleo remunerado total de la nación.

De ese total, el INEGI encontró que el 50.8 % eran del sector público y el 49.2 % estaban en el sector privado.

Y entonces surgen dos preguntas básicas: ¿A cuántos amigos y familiares de esos 2.2 millones de trabajadores de la salud, que AMLO no puede o no quiere vacunar rápidamente, les causó indignación, decepción y coraje la decisión y la negligencia obradorista? ¿Cuántos de ellos no están dispuestos a emitir el voto en favor de las fórmulas morenistas el 6 de junio, como natural reciprocidad o venganza?

Muchos de ellos seguramente no quieren saber nada del tabasqueño, o de lo que huela a él. Y si se suman los padres y familiares de los niños sin medicamentos contra el cáncer y otras graves enfermedades que ya no atiende el IMSS, el problema se pronostica de peor forma.

La falta de vacuna y de atención puede ser mucha medicina contra los candidatos morenistas este 6 de junio. Y si se analiza todo el conjunto de circunstancias, cualquiera puede afirmar que estamos contemplando un magistral autosabotaje al estilo palacio o como afirman muchos: AMLO miente por naturaleza y engaña por bajeza.

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