Época de cuaresma en la religión católica y época de cuarentena a causa de la epidemia del coronavirus, es lo que vive en estos días un buen porcentaje de la población nacional. Y en Veracruz, el gobierno del estado se apresta a incrementar las medidas para que un mayor porcentaje de la gente se guarde en sus viviendas a fin de no contagiarse con el virus Covid 19.

Y cuando la sociedad se pregunta sobre las acciones del gabinete de Cuitláhuac García, las de este año, porque el anterior no tuvo mucho de qué presumir, lo que se percibe, y lo que se puede investigar en las páginas web de las dependencias, realmente es muy poco, o porque no hay, o porque hay oscuridad, o porque el diseño de esas páginas está enfocado solo a expertos en informática, más allá de las posibilidades tecnológicas del ciudadano promedio. Y la conclusión a que se llega, tiene más que ver con la opacidad que con la transparencia y rendición de cuentas a la población, que establecen las leyes.

Acaso no hay programas operativos anuales o algo similar, donde se señalen las obras y acciones por municipio. Es que tampoco existen ya los comités de obras públicas y de adquisiciones, que sesionaban con representantes de los sectores productivos y colegios de profesionales. Dónde están las convocatorias públicas para la ejecución de las obras y las adquisiciones gubernamentales que se difunden en medios de comunicación de mayor circulación. Porqué son tan reducidas las publicaciones sobre inauguraciones o inicios constructivos de obras de infraestructura en los municipios. Estas son preguntas que muchos hacen y que tienen pocas respuestas.

Este mes los veracruzanos adictos al Facebook tuvieron la dicha de conocer dos o tres pequeñas obras de pavimentación en Jilotepec, que inauguraba el gobernador. ¿Y los demás municipios, cuándo?

Respecto a la apacible SEDESOL, dónde están las acciones que tanto anuncia Guillermo Fernández, además de su xalapeño tren demagógico. Por qué no invitan allí de la secretaria a la alcaldesa de Tamiahua, que ha entregado más obras de plazas públicas, dormitorios y acciones sociales que el activista Fernández.

Rocío Pérez, la secretaria de la SEDEMA, ya se habrá dado cuenta, qué es lo que tiene en su página sobre el programa operativo anual: Rollos bien presentados, solamente. Triste decepción produce una funcionaria de la que se esperaban grandes resultados en favor del medio ambiente veracruzano.

Y que decir del secretario Elio Hernández de la SIOP. Allí solo surge un ¡plop! por cada noticia que trasciende de esa área. Y son muchas. Que el quince por ciento de comisión o diezmo, que si el titular va a la cantina, que si su esposa viaja al extranjero, que si corrieron vergonzosamente al subsecretario Lee Requena, y que si este había presentado denuncias contra el jefe. ¿Y las obras, apá?, reclama el pueblo hastiado y asqueado, exigiendo avances y recordando al comercial de la Cheyenne.  

Pobres resultados de Cuitláhuac García y de sus invitados a la feria del señor. Pero eso sí, tienen suerte. Llegó el coronavirus y puede que ese sea el tema en todo el año. No se hizo nada porque los recursos se aplicaron a la pandemia. Entonces tendremos otra buena dosis de aplausos para ese suertudo grupo de mediocres en el segundo informe del gobernador.

Por sus obras los conoceréis, dijo el Mesías al referirse a los falsos profetas. 

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