Aunque en Palacio Nacional la presidenta Claudia Sheinbaum se conduzca como si no pasara nada en el país y que todo lo tiene bajo control, lo cierto es que la realidad de México viene empujando a diversas fuerzas en contra del status quo morenista. Son varios frentes abiertos, que en conjunto, están restándole poder y credibilidad a la mandataria, a pocos meses de que rinda su segundo informe de gobierno. 

Ni siquiera el ruido del Mundial de Futbol le otorga alguna tregua, además de que cada minuto que transcurre, la sociedad percibe con mayor claridad que el expresidente López Obrador se transformó en un pesado y peligroso lastre para la mandataria.

La recepción que le hizo al célebre Pato Merlín la semana pasada, sólo le sirvió para mostrar su corriente oportunismo, su acelerada necesidad de circo, y sobre todo, para visibilizar con cristal de aumento, la tremenda fuerza nacional que tienen las valientes madres buscadoras de desaparecidos, que tristemente no dejan de incrementarse en todo el territorio.

Son ya más de 132 mil desparecidos de los que poco o nada se sabe, convirtiéndose en un tema oficial de estadísticas manipuladas a conveniencia y con fórmulas diseñadas a modo, ante una opinión pública que sabe el tamaño de esta crisis sin esperanza de solución.

En general, la prensa nacional e internacional no deja de poner en claro y sin filtros, la actualidad mexicana. El crecimiento de la deuda pública en billones de pesos y el desparpajo oficial para regalar dinero y gastar el presupuesto federal, ha encendido todas las alarmas. Ningún dinero le alcanza a Palacio Nacional para su política de subsidios y dádivas, por eso son más frecuentes los préstamos.

Y para empeorar la tranquilidad de la cúpula del poder político, el periódico The New York Times afirmó el sábado que más de una decena de funcionarios, gobernadores y legisladores de Morena está colaborando como informantes del gobierno de Estados Unidos, recordando que hace pocas semanas reclamó a 10 políticos coludidos con el Cartel de Sinaloa y que esas conversaciones de carácter confidencial versan sobre corrupción y vínculos con grupos delincuenciales.

Y esto le sucede este mes a la mandataria, a sabiendas de que Donald Trump quiere desmantelar el poder que graciosamente ella otorga a AMLO, porque a la manera japonesa, y sin reflexionar en su harakiri existencial,  la jefa de gobierno, a ciegas o conscientemente, inutiliza la soberanía e independencia que ella misma debiera observar ante el criticado político tabasqueño, que para su desgracia, ahora vuela con sorna monumental en las redes sociales, montado en el nombre del escritor Carlos Monsiváis, haciendo parte de chistes y  memes en tono de comedia de cuarta.

La corrupción y la connivencia con el narcotráfico, apadrinados ahora desde el rancho La Chingada por Andrés Manuel López Obrador y sus familiares y seguidores fieles, es el principal frente abierto que día tras día le explota y ocasiona desgaste a la doctora Claudia Sheinbaum, con todo y que ella manipula convenencieramente la pólvora y los detonantes. Pero son tantos los casos y las acusaciones, que poco puede lograr ante esa montaña inmensa y la avalancha de evidencias comprometedoras y trastornos derivados, de alta gravedad nacional.

Por otro lado, los nuevos partidos Somos México y PAZ, recién validados por el INE, están caminando por toda la nación. Creemos que las banderas que ondean no fueron fabricadas sólo para convertirse en coadyuvantes de la antidemocracia y costosas comparsas del circo, como ha ocurrido con ciertas figuras de todos los colores y sectores. 

A esa lucha por el cambio que plantean los dos partidos políticos, es muy probable que se sumen personas inteligentes, congruentes, de valía y compromiso, que recuerden el noble sentir del mexicano productivo y honesto que se desenvuelve en libertad. También existe otro sector que resulta incómodo y molesto al oficialismo más radical.

El asesinato y desaparición de periodistas es otro grave problema. Este sector constituye un importante bastión de oposición en México y seguirá manifestando sus ideas con responsabilidad y sin miedo alguno. En el estado de Veracruz no la ha tenido fácil en las cuatro últimas administraciones. Hasta el momento sigue sin aparecer la periodista Roxana Guzmán, secuestrada el pasado 2 de junio en su domicilio por un comando armado, sujeto a investigación por la Fiscalía.

Sheinbaum debe alejarse de la simulación y no puede ser omisa. El escenario es complejo. Son muchos frentes abiertos que desde todo el país pugnan por la vuelta a la democracia, al respeto a la Constitución, a la legalidad, al pluralismo, al crecimiento de la economía y a la paz y tranquilidad de los mexicanos. 

Ojalá y que la presidenta deje el pasmo y de una vez cumpla con su deber legal y con su compromiso con México.

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