En febrero de 2020 el presidente de la república nos informaba el exitoso aterrizaje de la CONAGUA en Veracruz como parte de la política de descentralización administrativa de las dependencias del gobierno federal que había ofrecido desde la campaña. Incluso a la llegada de los altos funcionarios del organismo en las nuevas instalaciones cercanas a la Plaza Américas en Xalapa, el gobernador Cuitláhuac García se hizo presente como gobernante anfitrión. 

Pero a más de un año de la reubicación de la sede nacional del organismo máximo del agua en el país, es la hora en que los veracruzanos no saben que hacen la señora titular Blanca Jiménez Cisneros y el biólogo Pablo Robles, el nuevo director del Organismo de Cuenca Golfo Centro, cuya oficina también está en esas instalaciones. Porque pareciera que solo tramitan documentos.

Faltan pocas semanas para que lleguen las lluvias a esta entidad y varios municipios del norte sufren por la sequía que amenaza los cultivos y la ganadería. Hasta ahora nadie ha salido a decir algo al respecto para resolver, atender o cuando menos mitigar esa problemática en un territorio reconocido por su alta capacidad agropecuaria.

Otro tema álgido y preocupante para los interesados en las cuestiones ambientales y turísticos, es la desaparición del agua de la laguna del Farallón en Actopan, asunto que ha mostrado crudas fotografías del fondo lodoso en toda esa superficie, con huellas de mangueras aparentemente utilizadas por dueños de ranchos para extraer agua dulce.

Biólogos que conocen la zona han alertado la apremiante necesidad de dragado de esa laguna y de toda la zona de La Mancha, con el fin de retirar la tierra lodosa ahí acumulada en mucho tiempo, para que las aguas pluviales de la época de lluvias próximas se puedan estancar en el lugar, se renueve su capacidad anterior como laguna natural y se impida su transformación en pantano, como ocurrió en otros sitios con deterioro.

CONAGUA podría presentar algún proyecto o programa a realizar a la brevedad, porque es tiempo de que se sepa para que vino a Veracruz. Y ya veremos si el gobernador de Veracruz, si Eduardo Cadena de la SEDARPA, si María del Rocío Pérez de la SEDEMA o su afilado procurador del medio ambiente y la turista ciega del turismo estatal, hacen algo para dar alguna respuesta positiva a la población.

En el acto de febrero del año pasado, Cuitláhuac García sacó su mejor vocabulario y ofreció hasta el establecimiento de sinergias entre ambas instancias. Pero bien pudo equivocarse, y quizá desde ese momento se dio cuenta que el apurado establecimiento de la dependencia se estaba haciendo sin energías y con muchos rollos.

Ya se verá si Blanca Jiménez y Pablo Robles quieren mejorar la borrosa imagen que están mostrando.

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