En Veracruz no es la primera vez que un secretario lleva multitudinarios grupos organizados a su comparecencia en el congreso del estado. Yunes, Montano, Maldonado, Lagos y Montiel fueron apellidos con ambiciones políticas que se interesaron en hacerse acompañar de vistosas comparsas para acuerparse y mandar señales en el palacio legislativo de la calle de Encanto en Xalapa.

Ayer le tocó el turno al secretario de educación Zenyazen Escobar García. El tramo de avenida frente al recinto fue cubierto por entusiastas grupos de maestros que fueron a respaldar a su admirado secretario. No los invitaron porque hicieran falta allí. Los que llevaron y los que llegaron por su propio pie, pusieron de manifiesto que Zenyazen está listo para posiciones superiores y que cuenta con respaldos populares para afrontar cualquier lucha política.

Una lucha política como la que él realizó durante varios años en Veracruz y otras entidades federativas contra la reforma magisterial de Peña Nieto, encabezando a un compacto grupo de profesores con liderazgos regionales que no querían y que obstaculizaban las modificaciones educacionales o magisteriales de ese régimen.

Aquí se ha hablado de las acciones de Zenyazen relacionadas con el sector educativo a su cargo. Del listado de acciones que hizo y que aparecen dentro del segundo informe de gobierno de Cuitláhuac García, ya existen numerosas publicaciones en medios y en redes sociales. No hace falta abundar más.

Habrá que ver si ese compacto grupo de luchadores que ha sabido integrar y conservar el maestro Zenyazen -a quien sus adversarios y malquerientes no le perdonan haber sido stripper en su juventud necesitada de ingresos-, y que es el mismo equipo cerrado que dirige la torre de mando de la secretaría de educación de Veracruz, ahora es capaz de llevar a su comandante hasta la silla principal del palacio de gobierno en diciembre de 2024 en Veracruz.

Porque solo para un propósito de ese alcance, se explica la presencia y la algarabía de tanta gente el día de la comparecencia. Y para eso se requiere a un guía como él, que sabrá adelantarse a sus enemigos y entender a sus leales colaboradores, además de asegurarse buena luz desde arriba para alumbrar el paso y el camino. 

 López Obrador conoce de hace varios años el trabajo político de Zenyazen Escobar. Y por eso el hombre está en la SEV. También por eso puede alcanzar su mayor objetivo personal. Solo que, como todos lo hacemos en la vida, también él tendrá que domeñar vicios y manías, además de seguir trabajando sus relaciones políticas y su sensibilidad social.

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