En medio de un panorama que califica como uno de los momentos más complejos para México y la entidad veracruzana, la Arquidiócesis de Xalapa urgió a la sociedad y a los creyentes a no caer en el desánimo ni en la apatía social, haciendo un llamado a tender la mano a quienes sufren los embates de la violencia, la marginación y la falta de oportunidades.

A través del Comunicado Dominical titulado “La violencia engendra más violencia”, la Iglesia católica local enfatizó que la fe y la oración deben traducirse en respuestas concretas frente a la injusticia cotidiana. El documento, firmado por el sacerdote Juan Beristain de los Santos, vocero y director de la Oficina de Comunicación Social de la Arquidiócesis, enfatiza que la vida espiritual exige un compromiso activo con el entorno.

Partiendo del ejemplo evangélico de Jesucristo y evocando el pensamiento de Santa Edith Stein —quien llamaba a abrazar el dolor ajeno desde el mensaje de la cruz—, el boletín eclesial subraya que la fe comunitaria cobra sentido cuando se transforma en apoyo visible para los sectores en mayor vulnerabilidad.

Entre los grupos prioritarios a los que la institución pide respaldar de manera urgente se destacan:

  • Familias en búsqueda: Colectivos y personas que enfrentan la trágica desaparición de seres queridos.
  • Sectores marginados: Quienes sufren la exclusión social y la falta de vías de desarrollo.
  • Población desempleada: Familias impactadas por la precariedad económica.
  • Hogares en situación de vulnerabilidad extrema: Comunidades afectadas por el deterioro de la paz social.

El pronunciamiento concluye que la solidaridad, el acompañamiento ético y el amor al prójimo son las herramientas fundamentales para sembrar esperanza en espacios marcados por el sufrimiento, contribuyendo a la reconstrucción del tejido social en Veracruz.

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