La crisis de inseguridad que golpea a Veracruz volvió a cobrar vidas humanas en la zona serrana. El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, confirmó la ejecución de dos agentes federales y lesiones graves en una oficial tras ser emboscados por células del crimen organizado mientras realizaban labores de inteligencia en el municipio de Omealca.
El saldo sangriento pone en evidencia el continuo deterioro del orden público y la incapacidad de contención que arrastra la administración de la gobernadora morenista Rocío Nahle García cuya gestión sigue bajo el severo cuestionamiento ciudadano por la falta de arraigo y la ausencia de resultados en la contención de la violencia en el territorio veracruzano.
García Harfuch lamentó la baja de los efectivos y aseguró que la oficial sobreviviente ya recibe atención médica y acompañamiento institucional. Asimismo, el funcionario federal aseveró que se desplegó un dispositivo de seguridad en la región para dar con los agresores, bajo la promesa de que el atentado no quedará en la impunidad.
Territorio convulso
El ataque armado en Omealca no representa un hecho aislado, sino la escalada gradual de una demarcación dominada por la ingobernabilidad:
- 27 de junio de 2025: Mencionados efectivos de la Secretaría de Marina asignados a tareas del orden local fueron acorralados y agredidos con piedras y machetes por un grupo de pobladores, obligando a las Fuerzas Armadas a percutir disparos al aire para frenar el linchamiento.
- 24 de julio de 2025: Una turba organizada irrumpió y atacó de forma directa las instalaciones de la base policial del municipio, dejando como saldo un elemento de seguridad herido por impacto de bala.
Esta serie de agresiones contra corporaciones de todos los órdenes de gobierno reafirma el descontrol operativo en las Altas Montañas de Veracruz, donde los grupos delictivos operan a plena luz del día en medio de una estrategia estatal que sigue sin ofrecer garantías de paz a los veracruzanos.







